Mostrando entradas con la etiqueta Ourense. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ourense. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de agosto de 2021

¿Te acuerdas de Rubén Durán?


- Lo último que supe de este jugador, es que había fichado por la U.D. Barbadás. Anteriormente pasó por diversos clubes de la geografía española, siendo su máxima aspiración competir en Segunda División, en la que ha representado a clubes como el C.D. Lugo, Real Unión de Irún y un Racing de Santander sumido en una grave crisis económica.

En algunos medios reflejan su lugar de nacimiento en Vigo, dato que es erróneo. Rubén Rodríguez Durán es de Ourense, donde vino al mundo el 29 de septiembre de 1983. Otra cosa es que su trayectoria se iniciase en la ciudad olívica, cuando empezó a jugar a comienzos del nuevo milenio para el Club Rápido de Bouzas.
A las órdenes del técnico Jandrín, Durán daría sus primeros pasos por el mundo del balompié, aunque no se daría a conocer mejor hasta su llegada al equipo de su ciudad, un C.D. Ourense al que se unió en el verano de 2003.

Podía jugar como volante ofensivo o por las bandas como extremo, preferiblemente por la derecha. Rubén demostró siempre una gran calidad a la hora de moverse por los carriles, siendo un buen regateador y fino asistente. 

Con Milo Abelleira se prepararía para debutar en Segunda B. Empezó asumiendo partidos como suplente, el primero de ellos ante el Pontevedra en el estadio de Pasarón, el 31 de agosto de 2003. Los granates vencerían por 2-0.
Cuatro fechas después, el atacante ourensán marcaría su primer gol para el conjunto de As Burgas, en un partido a domicilio ante el Caudal de Mieres, tanto que daría la victoria a los suyos (0-1). Cerraría la temporada haciendo un doblete ante el Celta B, sumando un total de 5 dianas en 30 encuentros ligueros.

Durante tres temporadas, Durán se acostumbraría a ser uno de los referentes de ataque para el Ourense, para el que haría 16 tantos antes de cambiar de aires en 2006, ya afamado por el gran juego que demostró en O Couto.

Ficharía por el Zamora de cara al ejercicio 2006\07, donde intentaría mantenerse regular ante las escasas oportunidades que tuvo con Tomé. Su escaso protagonismo supondría el regreso a tierras gallegas, para fichar por el Club Deportivo Lugo, que entonces también se hallaba en la categoría de bronce.
Para el equipo lucense se convertiría en su principal arma de ataque, dejando los mejores registros anotadores de su carrera al ver puerta en 21 ocasiones, pasando dos campañas en la entidad de Anxo Carro.

Durán habría llamado la atención de clubes de mayor rango, confirmándose su traspaso al Real Unión de Irún, con el que iba a debutar en Segunda División. Sería en un choque ante el Recreativo de Huelva, en el Stadium Gal, encuentro que se saldaría con una derrota por la mínima de 0-1.

En el equipo vasco se mantendría durante una campaña más, aunque volviendo a competir en la Segunda B, tras el descenso de la campaña 2010\11. Después se marcharía al U.D. Logroñés, donde solamente estuvo un año.

Durán ha competido en Segunda con Real Unión, Racing de Santander y Lugo.


- Al fin podría competir en la categoría de plata con un equipo de su tierra. Durán volvería al Lugo para pasar una temporada en la que dejaría un par de tantos. Finalizado el breve retorno, ficharía por el Racing de Santander, donde sería un jugador importante para poder ascender a Segunda División.
Con el conjunto montañés disputaría sus últimos partidos en esta categoría, de la que descendería sin que Rubén pudiese anotar un tanto. Finalizada aquella campaña 2014\15, el punta ourensán se marcharía del club cántabro.

Se uniría a la U.D. Marbella en el verano de 2015, para la que dejaría sus últimos goles en la Segunda B. Ya veterano, Durán volvería a un Ourense más humilde, de donde se marcharía para recalar en el Barbadás. Ahí le perdí la pista.

martes, 10 de agosto de 2021

¿Te acuerdas de Joaquín Cortizo?


- Joaquín Cortizo Rosendo llegó al Celta en la temporada 1956\57 para reforzar la defensa y firmó por tres temporadas como amateur compensado. Rápidamente se pondría a trabajar a las órdenes del técnico Alejandro Scopelli  para preparar la temporada.
Joaquín era un defensa polivalente que podía jugar en cualquier zona, aunque donde más destacaría sería por la banda derecha. Contaba con veintidós años y entre sus mejores características resaltaban su poderío físico, una buena pegada de balón y su polivalencia ya citada.

Este futbolista de los años cincuenta nació el 4 de octubre de 1932 en Ribadavia  (Ourense). Además de Celta y Zaragoza, representó al Real Jaén como último destino en una carrera que acabaría forzada por una mala fama, quizás demasiado exagerada.

En Vigo no fue tan importante como en el Zaragoza, donde destacó en la defensa en el mítico equipo de "los cinco magníficos". Allí es donde se ganaría una buena reputación en su oficio. El 14 de abril de 1957, debutaría como jugador celtiña en un partido de liga frente al Valencia en Balaídos. El Celta ganaría al conjunto che por dos tantos a uno, jugando Cortizo todo el encuentro.

Lamentablemente, no contaría con la confianza con los técnicos Scopelli y Pasarín, contando con tan sólo 7 partidos jugados. En su segunda temporada, Cortizo padeció una enfermedad en el intestino que le tuvo apartado de los terrenos de juego durante dos meses.
En su última temporada, el Celta sería la revelación siendo a posteriori un escaparate en el mercado de fichajes. Tal es así, que el defensor orensano no se marchó sólo, Mauro y Gausí también hicieron las maletas.

Entonces Joaquín Cortizo ingresaba en el Real Zaragoza, club con el que se hizo más grande ganando dos Copas de España y una Copa de Ferias. Se convirtió en un hombre importante en la defensa zaragozana durante ocho temporadas en las que demostró nítidamente su valía.

Hubo un dato negativo que le hizo entrar en la historia del fútbol español. El Zaragoza jugaba frente al Atlético de Madrid y Cortizo destrozó la pierna al jugador rojiblanco Enrique Collar, lo que conllevó a una sanción muy estricta para el gallego.
La sanción fue de 24 partidos sin poder jugar, algo sin duda altamente riguroso. Cumplió dicha penalización  sin poder jugar en 15 partidos de copa y 9 de liga. Cortizo entraba así en la historia por recibir la sanción más larga de la liga española.

De ahí salieron infinidad de opiniones sobre la desafortunada jugada en cuestión, Cortizo era tratado como un criminal por los atléticos, al igual que la prensa capitalina. Mientras, los maños hablaban de un choque fortuito.

Debido al peso de influencia que poseía el Atlético de Madrid en aquella época, dicho acto dejó prácticamente fuera del fútbol al gallego mientras que Collar volvía a jugar al fútbol con total normalidad una vez superada su lesión.
Este desafortunado acontecimiento destrozó la vida deportiva de Joaquín, que ya no volvió a ser el mismo. Abandonó el Real Zaragoza para jugar durante dos años en el Real Jaén sin esa confianza que antes le respaldaba, cosas injustas de este deporte.

Cortizo durante un partido con el Real Zaragoza, a donde fue tras jugar para el Celta.


- Ya retirado como futbolista, se convirtió en secretario técnico del conjunto jienense pasando después a ser el presidente del club. Su cargo de presidente le hizo perder dinero, (15 millones de las antiguas pesetas aproximadamente), y tras dos temporadas de mandato en el club andaluz, abandonó el fútbol para siempre.

En la Primera División española llegó a competir durante diez años, dos de ellos, como miembro del Real Club Celta de Vigo. Mientras que con el Zaragoza ganó los únicos títulos de su carrera, con el Jaén logró un ascenso a Segunda.
Casi en el olvido, Joaquín Cortizo fallecería el 4 de enero de 2018 en Jaén, aquella ciudad donde puso fin a su carrera profesional. El de Ribadavia contaba entonces con 85 años de edad. Que en Paz Descanse.

martes, 13 de octubre de 2020

¿Te acuerdas de Capesto?

 


- Retomemos un poco el fútbol gallego aún inmersos en tiempos del Coronavirus. A nuestro siguiente protagonista le tocó vivir la gripe española, ya que probablemente nació a comienzos del siglo pasado. Lo que sí sabemos es que nació en O Carballiño (Ourense), y que a lo largo de su carrera jugó para equipos como el R.C. Celta, Burgas F.C. y Real Betis.

Su nombre era Modesto González Blanco, aunque en el mundo del deporte se le conoció más bien como "Capesto". Fue un defensor que se inició en el Burgas F.C. junto a otros jóvenes jugadores del fútbol modesto gallego como: Vecino, Corral, Leiro, José Montes, Manoliño, Baturro o Estevez. 
En aquella época estaba a punto de constituirse lo que hoy conocemos como La Liga, la cual se inauguraría en 1929, y el joven Modesto continuó jugando en el equipo de su ciudad natal hasta fichar por el Real Club Celta de Vigo en 1931.

El club olívico buscaba nuevos refuerzos para tratar de ascender a la máxima categoría por primera vez en su historia, y para ello pensó en el delantero Marcial, del Alondras de Cangas y en Capesto, procedente del club orensano, de donde también se trató de traer al extremo izquierdo Baturro. Sin embargo, el último tenía una oferta del Atlético de Madrid que no pudo rechazar.

A su llegada, este "back" o defensa que también podía actuar de lateral derecho, se encontró en el equipo con veintiún jugadores que, junto con él, componían una numerosa plantilla dirigida por el técnico José Planas. 
Los más destacados de la plantilla de aquellos comienzos de la década de los años treinta eran: Ramón Polo, Miguel Ángel Valcárcel,Vega, Lilo, Luciano Reigosa, Cabezo, Nicha y Rogelio. Capesto, a pesar de la competencia llegó a ser alineado por Planas en una docena de ocasiones. Fue la temporada que más partidos jugó con la zamarra celeste.

Su debut con el Celta sería en la primera jornada del campeonato, el 22 de Noviembre de 1931. El conjunto vigués había viajado a tierras andaluzas para enfrentarse al Sevilla, y su inicio liguero no fue para nada bueno, ya que acabarían perdiendo por 4-1 ante un rival muy superior.

Tampoco guardaría el orensano un buen recuerdo de su estreno, ya que el cuarto gol del club de Nervión fue a causa de una jugada tonta en la que el "back" Capesto agarra el cuero con las manos. El colegiado lo vio y señaló penalti. Fue un error que simplemente maquilló un poco más el resultado, ya que por dominio, estaba claro que el Celta saldría derrotado de Sevilla.
Lo más destacable por parte del cuadro vigués fueron las actuaciones bajo palos de Lilo y "el gol de la honrilla" de Cupóns, que batiría al meta Eizaguirre con un gran cabezazo. Por lo demás, no hubo mucho que señalar.

Al término de la campaña el Celta se salvó por los pelos del descenso, ya que de aquella, sólo descendía un equipo, y el conjunto de Planas ocupó el penúltimo lugar de la tabla. Fue el Cataluña el que ocuparía esa última posición.

En la campaña 32\33, el vasco José María Peña cogería las riendas del equipo, ya que Planas habría llegado a un acuerdo con el Ferrol dejando al equipo sin entrenador. Pero con Peña el Celta ganaría un entrenador además de un jugador, ya que en algunos partidos saltaría al campo, como ya hiciera en el pasado el inglés Cuggy. No debió tener problemas Capesto con el nuevo entrenador, pues éste se alineaba en el centro y el orensano se situaba siempre en la retaguardia céltica. Con el técnico vasco, el de O Carballiño llegó a ser alineado en ocho ocasiones, pero ya en la temporada 1933\34 esa situación cambiaría mucho.

Foto de Capesto cuando militaba en las filas del Burgas F.C.


- En su último año con el Celta, el defensor de Las Burgas no jugaría tanto, siendo su último partido el disputado en Pamplona el 6 de Marzo de 1934. Era la última jornada del campeonato y el Celta ya no se jugaba nada contra un poderoso Osasuna que acabaría venciendo a al cuadro gallego por 3-1.
Capesto formaría por última vez en defensa con Valcárcel y Armando, y según los informes del partido, la retaguardia céltica haría un gran partido que para poco sirvió dado el resultado final, siendo Bisagras el autor del gol de los celtiñas.

Ya en la campaña 1934\35, el cargo de entrenador lo ocuparía Ricardo Comesaña, quien no contaría con Capesto. De esta forma, el orensano abandonó Vigo para fichar por un Betis de Primera División. Capesto se adelantó para jugar en la máxima categoría, ya que el Celta lo conseguiría al término de la campaña 35\36. 
Para ello hubo que esperar al término de la Guerra Civil, la cual paralizó todas las competiciones, causó una larga espera hasta ver al Celta de Vigo en la división de oro por primera vez en su historia. Modesto González Blanco no volvería a jugar tras el parón liguero a causa de la temible Guerra Civil.


martes, 5 de mayo de 2020

¿Te acuerdas de García Blanco?



- Antes no era tan fácil afrontar complicadas lesiones que a día de hoy son tratadas con innovadoras técnicas. También es cierto que la medicina ayuda y hace milagros. Pero los futbolistas de otrora no tenían tanta suerte en caso de lesión grave, hubo incluso algunos que tuvieron que llegar a tomar la decisión de dejar el fútbol.
Algo así le ocurrió al bueno de Luis García Blanco, exjugador de equipos como el Ourense o Granada hasta que sufrió una lesión de tibia y peroné que acabaría forzando su retirada como futbolista.

Se decía de él que era una de las más grandes promesas, un talentoso defensor que actuaba en cada partido con brega, casta y anticipación. Para jugar en posiciones defensivas, García Blanco eran un jugador de gran técnica.

Nació el 28 de agosto de 1950 en O Barco de Valdeorras (Ourense). Allí daría sus primeros pasos como futbolista hasta incorporarse a la disciplina del extinto Club Deportivo Orense a comienzos de los setenta.
Apenas tenía veinte años cuando dio el salto al primer equipo, en el que se hallaban otros talentos del fútbol gallego como José Andrés Gradín, Ramón Canedo y Julio Seijas, entre otros. El conjunto de As Burgas competía entonces en Tercera División.

Por entonces era imposible pensar en vivir del fútbol. La mayoría de los campos eran de tierra, de fácil acceso, sin las comodidades que hay hoy en día. Solo el hecho de llegar a un grande podría cambiar la vida de cualquier deportista.

Los que jugaron junto a él, decían que Luis era de esos que apuntaban lejos, de los que contaban con el seguimiento de equipos grandes, a los que llegaban buenos informes sobre los progresos del joven zaguero orensano.
Con el equipo de su ciudad lograría labrarse una buena fama, ayudando en el ascenso a Segunda para debutar en la misma a las órdenes de León Lasa, quien le alineó como titular el 2 de septiembre de 1973, en un partido en Lasesarre para medirse al Barakaldo. Los vascos se impondrían por 2-1, pero García Blanco haría su primer gol en la categoría de plata, el que maquillaría el resultado.

Pese a su buen estreno, no conseguiría hacerse con la titularidad, disputando siete encuentros de Liga y alguno que otro de Copa. Para bien de todos, el Ourense conseguiría la permanencia al final de aquel curso 73\74.

Con la llegada de Manolín al banquillo de O Couto se asentaría en la titularidad y, pese a la marcha del técnico vizcaíno y la llegada de otros, el jugador contaría con el protagonismo a lo largo de su última temporada con el equipo bermellón.
Participó en 35 partidos de Segunda, aunque el año no sería nada bueno en lo colectivo, ya que el equipo acabaría descendiendo a una Tercera División cuyo formato pronto sería sustituido por la nueva Segunda División B.

Pero Luis no tendría que competir en dicho nivel. Es más, tendría la suerte de fichar por un Granada de Primera, en el que además se hallaba un entrenador de auténtico lujo como Miguel Muñoz, quien se quedaría asombrado con la calidad del defensa gallego.

No tendría suerte en su llegada al fútbol de élite, y sus pasos por la máxima competición marcarían su carrera de por vida. García Blanco llegaría a debutar en Primera en septiembre de 1975 ante el Sporting de Gijón en El Molinón (0-0).

García Blanco llegaría a participar en quince partidos de Primera División. 

- Aquel sería su primer partido en la división de oro, pero también llegaría el último, y el que además forzaría su jubilación por adelantado. Ocurrió el día de los Santos Inocentes, un 28 de diciembre de aquel año en el que el Granada recibía al Valencia en Los Cármenes.
Los andaluces acabarían ganando (2-1), pero Luis no terminaría el partido, pues una lesión de tibia y peroné en el cuarto minuto del segundo tiempo le haría salir del campo en camilla. García Blanco no volvería a jugar más al fútbol pese a su juventud y la insistencia del club.

El equipo acabaría bajando a Segunda, mientras que el defensa de O Barco no volvería a vestir de corto, pues el fútbol se acabaría para él. Como dije al principio de esta entrada, entonces no existían los mejores medios para tratar este tipo de lesiones graves.

viernes, 1 de mayo de 2020

¿Te acuerdas de Elidio Cortés?



- Nuestro siguiente protagonista pasó de jugar en el fútbol modesto orensano a debutar en Primera con el Deportivo de La Coruña de la manera más rápida. También compitió en la categoría con el Real Oviedo, con el que vivió ascenso y descenso antes de recalar en el Cádiz, su último destino en la división de plata.

Superó la cifra de cien partidos en la máxima categoría y fue un apasionado del deporte toda su vida, tanto es así, que acabaría siendo profesor de educación física en un instituto de O Barco tras acabar su carrera como futbolista.
Elidio Cortés Carballo nació el 8 de enero de 1946 en la localidad orensana de en Xunqueira de Espadañedo. Ya hace casi quince años que falleció en A Coruña, 13 de octubre de 2006. Atrás dejó el recuerdo de un gran extremo atacante que honró al fútbol gallego allá donde compitió.

En la mismísima capital de Ourense cursó sus estudios, en el colegio de Salesianos, donde dio sus primeras patadas al balón e incluso ganó torneos. Elidio aprovechaba cualquier momento para seguir jugando al fútbol, pues durante la época estival jugaba para el Maceda F.C.

Su gusto por seguir practicando deporte le llevaría a ingresar en la disciplina del AD Couto, para el que competiría en Tercera División destacando entre todos los demás, lo que llamaría la atención del entrenador del Ourense. Fernando Bouso Acabaría reclamando la presencia del joven atacante para que entrase a formar parte de la escuadra de As Burgas ya superada la mitad de la década de los sesenta, cuando Cortés estaba preparado para afrontar retos mayores.

Formó parte de un gran equipo que lo ganó todo en la división de bronce, una potente escuadra en la que se hallaban otros talentos de aquella época como José Carballeda, Carlos Couceiro "Pataco" y Juan Manuel Seara, entre otros.

Las grandes actuaciones de Cortés no pasarían desapercibidas para los directivos del R.C. Deportivo de La Coruña, que tras aquella fantástica campaña 1967\68, se pusieron en contacto con la nueva sensación del Ourense.
Fue un gran momento para el delantero xunqueirán, que junto a Carballeda acabaría siendo llamado para formar parte de la selección española Sub-23. Del resto se encargaría el Deportivo, club que le permitiría debutar en la élite del fútbol español.

Martín le haría debutar en Primera el 15 de septiembre de 1968, en una visita al campo de La Rosaleda para medirse a un Málaga muy superior que acabaría imponiéndose por 3-1. Manolete sería el autor del tanto deportivista.

Poco más se haría esperar el primer gol de Cortés, que registraría su primer gol en la siguiente jornada, nada menos que contra el Real Madrid en Riazor. El orensano abriría el partido con su gol, un choque que acabaría con un disparatado resultado de 2-4 en favor del conjunto blanco, dirigido por el gran Miguel Muñoz.
En su primera campaña de blanquiazul dejaría cinco dianas, en lo que fue su mejor marca en sus cinco temporadas vinculado a la entidad herculina. Por desgracia, el curso siguiente acabaría con el descenso a la segunda categoría.

Aún así retornaron pronto a la élite, siendo Cortés un elemento vital para la zona de ataque dirigida por Arsenio Iglesias y que anteriormente contó con la dirección del argentino Roque Olsen, quien no llegó a cuajar en A Coruña. Elidio seguiría tres años más en el equipo, hasta que en 1974 bajó a Tercera.

Elidio Cortés permaneció seis temporadas en el Deportivo de La Coruña.


- Volvería a jugar en Primera División gracias a su fichaje por el Real Oviedo, con el que fue muy destacado en su primer año, en el que el cuadro carbayón logró el ascenso. No obstante, Cortés solamente jugaría cinco partidos en la categoría máxima, en la que hizo un total de 107 partidos e hizo una docena de goles.

Jugó por última vez en Segunda con el Cádiz, con el que lograría otro ascenso más, aunque el orensano no llegaría a jugar más en Primera. Después jugaría para el Xerez y retornaría a su tierra natal para ejercer como profesor de Educación Física.

sábado, 25 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Avelino Chaves?



- Gran delantero de los años cincuenta que a lo largo de su carrera dejó huella en equipos como el Real Zaragoza, Valladolid y Granada. En Primera División no pudo llegar a la treintena de partidos, aunque dejó ocho goles en sus intervenciones en la liga de los grandes, midiéndose a poderosos equipos como el Barcelona, Real Madrid o Athletic de Bilbao. Una dichosa lesión le obligaría a cortar su carrera con tan solo 26 años.

Vivió ascensos, descensos, glorias y penurias como futbolista, impresionando a muchos por su casta y forma de jugar, y esa profesionalidad que le llevó a ser querido allá por donde paso. Su nombre es Avelino Chaves Couto.
Nació el 26 de enero de 1931 en la localidad orensana de Verín. Él era el hermano pequeño de Pepe y Emilio, con los que adquirió una gran fama en su niñez, jugando junto a sus amigos en una pradera contigua a una casona Rectoral en la que su tío ejercía de párroco. Allí se pudo ver el talento inicial de los hermanos Chaves.

Los hermanos Chaves durante su infancia.
- Residían en Ábedes, allí en el Concello de Verín, cursando sus estudios en el colegio Irmáns de La Salle, donde los chavales solían organizar torneos con tal de pasar la tarde jugando al fútbol o practicando otros deportes.
Todos los hermanos pasarían por las filas del C.D. Verín, donde se formaron como futbolistas a mediados de los cuarenta. Avelino también destacaba en la modalidad de atletismo, conquistando varios trofeos en pruebas de 100 y 200 metros.
La velocidad era una de las armas de aquel delantero que a punto estaría de marcharse a la Cultural Leonesa, en un intento fallido por hacerse con los servicios del joven verinés, quien finalmente sería convencido por Manuel Pérez García-Sabugo para realizar unas pruebas con el Real Valladolid. El hermano menor de los Chaves salió exitoso del examen.

Así pues, a partir de 1948 entra a formar parte del club de Pisuerga, donde coincidiría con el ilustre Helenio Herrera, quien a su llegada se refirió a él como "un diamante en bruto". Pese a su juventud, Avelino demostraría un gran desparpajo que le llevaría a debutar pronto en la categoría máxima.

Lo cierto es que de los tres hermanos, fue Avelino quien más éxito tuvo en sus pasos como deportista, debutando con Herrera en Primera División a los diecisiete años, en un partido celebrado el 10 de octubre de 1948 en el Municipal de Zorrilla.
Fue en una visita del Real Oviedo, en la que Chaves saldría como titular al no haber cambios por aquella época. Aquella tarde, el conjunto pucelano no necesitaría de su atino goleador para imponerse al cuadro asturiano, que saldría derrotado de Valladolid por 2-1 gracias a los tantos conseguidos por Rafa y Mario.

Hubo que aguardar dos meses para ver el primer gol del atacante verinés. Esta vez, era el Athletic de Bilbao el que visitaba el feudo blanquivioleta, que a causa del tanto logrado por Chaves se irían de vació (1-0).

Aún haría más goles para el Valladolid en los dos años que permaneció en el club. Es curioso que contase con tan pocos minutos dada su eficacia de cara al gol, ya que en su breve etapa con los vallisoletanos, llegaría a marcar cinco tantos en tan solo doce apariciones. En 1950 se marcharía al Granada.

Durante un par de campañas tuvo que acostumbrarse a jugar en Segunda División con el equipo nazarí. Gozó de mayor protagonismo con los diferentes entrenadores que se hicieron cargo del equipo, tales como Gaspar Rubio, Francisco Mas, Cholín y José Espada.
Y es que el Granada luchaba por no perder la categoría en tiempos difíciles para el club, que precisó del olfato goleador de Chaves para no fracasar en su empresa. El orensano dejaría dieciocho anotaciones en sus 31 partidos con la escuadra granadina.

Posteriormente llegaría al Real Zaragoza, un club en el que pasó gran parte de su carrera, siempre idolatrado por la afición y viviendo el cambio de domicilio deportivo, pasando de jugar en el antiguo cancha de Torrero a hacerlo en el nuevo estadio de La Romareda. Durante seis campañas jugaría para el club maño.

Avelino Chaves ejecutando uno de sus potentes disparos a puerta con el Real Zaragoza.

- Lamentó un descenso y celebró un ascenso con la escuadra aragonesa. Disfrutó de aquellas mieles que pudo saborear en la máxima categoría por última vez, en la que fue capaz de dejar su voraz sello de rematador en ocho ocasiones, a lo que habrá que sumar los 54 tantos que marcó en la división de plata.

Fue "Pichichi" de la Segunda División en la campaña 1954\55 gracias a sus veintiún goles, per una lesión en su menisco izquierdo acabaría con su carrera dos años después, quizás en el mejor momento de su carrera. Chaves aguantó hasta 1958, pero lo suyo ya no tendría solución. Sería operado en varias ocasiones, pero sus movimientos ya no serían los mismos, lo que le obligaría a abandonar sus sueños como futbolista con tan solo 26 años.

domingo, 19 de abril de 2020

De cerca: Daniel Portela.



- Cuando se hallaba en la cantera del Ourense, el fútbol gallego estaba de moda. Celta y Dépor triunfaban en Primera, el Pontevedra y su club aspiraban a subir a Segunda, división en la que competían Racing de Ferrol y Compostela. En resumen, hasta el balón tenía acento gallego.
Daniel Portela Iglesias llegaría a vestir la camiseta de tres de ellos, formándose en el club de su ciudad, pasando por el Compos y posteriormente jugando para el equipo pontevedrés, donde solamente estuvo un año.

Quizás se le auguraba un futuro más lejano a la realidad... o no. En sus inicios se podía intuir un defensa central de brillante futuro, de esos que acabas viendo por la televisión compitiendo ante los grandes de la Liga Española.

Portela era un zaguero de buen físico, tenaz, fuerte y contundente. Ni siquiera llegaría a competir en la categoría de plata, aunque era un futbolista con la suficiente calidad como para haber llegado más lejos.
Nació el 12 de julio de 1986 en la provincia de Ourense. En el histórico club de su ciudad comenzaría su proceso de formación a comienzos del nuevo milenio, justo cuando el fútbol gallego comenzaba a dar sus frutos con apariciones de jóvenes canteranos de los diferentes clubes de la comunidad.

Con dieciocho años ya se perfilaba para debutar con el primer equipo del Club Deportivo Ourense, contando para los primeros entrenamientos con Milo Abelleira, un experto en los banquillos del fútbol regional.

Precisamente sería Abelleira quien le concedería la oportunidad de debutar en Segunda B, poco antes de que fuera cesado en aquella pésima campaña 2005\06. El 30 de octubre de 2005, un jovencísimo Portela disfrutaría sus primeros minutos para el equipo profesional en un partido ante Las Palmas en El Insular.
Tras aquel empate a uno a domicilio, el equipo iría tomando un mal camino, con la consecuente marcha de Abelleira del banquillo de O Couto, suplido por Antonio Dacosta, quien posteriormente dejaría su sitio a Tomé.

El mal juego del equipo haría que el joven defensor contase con pocas oportunidades, compitiendo por un puesto con jugadores más experimentados como José Ramón Dacosta y Pablo López. Dani no lo tendría nada fácil.

Al año siguiente la cosa no fue a mejor en lo colectivo, con el descenso del equipo a Tercera División. Sin embargo, Portela jugaría un buen número de partidos, además de hacer sus primeros goles con el equipo de As Burgas, el primero de ellos ante el San Sebastián de los Reyes, que saldría derrotado de O Couto por 3-1.
Aún vendrían años peores para el Ourense. Portela sería testigo directo de ello, creciendo tanto en los partidos de Tercera como en los de Segunda B, pues el equipo retornaría a la categoría de bronce en 2012.

Poco más aguantaría el club en Segunda B, es más, en 2014 se produciría la lamentable desaparición de la empresa por la falta de recursos económicos. Muchos de sus jugadores deberían buscarse otro destino para seguir en activo. Daniel Portela encontraría acomodo en el Compostela, otro equipo en riesgo de extinción.

Portela jugaría un par de temporadas para la Sociedad Deportiva Compostela.

- Para la "Esede" jugaría durante un par de temporadas, viviendo otro agónico descenso en la temporada 2015\16, preludio de la crisis deportiva que acabaría con el club también luchando en los despachos para eludir la inevitable desaparición. En 2016 abandonaría la capital gallega para fichar por el Pontevedra.

Con el cuadro de Pasarón competiría por última vez en Segunda División B, en la que dejó unos registros totales de 121 partidos y 8 goles. Tras un breve paso por el Arenteiro, Portela regresaría a su ciudad para jugar en el sucesor del Ourense.

jueves, 16 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Rodolfo Gutiérrez?



- Defensor orensano de los años cincuenta y sesenta que pasó por equipos como el Deportivo de La Coruña, Real Zaragoza, Orensana y Atlético Ceuta. En Primera División alcanzó una buena cifra de partidos, aunque también adquirió gran experiencia en la categoría de plata. Falleció en los años noventa.

Rodolfo Gutiérrez Fernández nació el 20 de agosto de 1930 en Ourense. En el extinto club de su ciudad natal daría los primeros pasos de su carrera, una Unión Deportiva Orensana que llegaría a coquetear con los puestos de ascenso a Primera.
Desarrolló su carrera juvenil en As Burgas para dar el salto profesional como un trabajador de la zaga, defensa de estilo duro, solvente, inteligente y tenaz como pocos, especialmente en sus constantes marcajes al rival.

Armando Márquez Ligorri sería quien depositaría confianza en el joven zaguero, que debutaría en Segunda División el 10 de septiembre de 1950, en un partido contra el Racing de Ferrol que concluiría con una derrota por 2-3.

Pese a su mal comienzo, Rodolfo seguiría contando para Armando en más ocasiones, llegando a disputar cinco partidos más en una división desconocida para él, pero en la que no tardaría en adaptarse.
Solo necesitaría un año más para figurar como una de las revelaciones del campeonato. Al año siguiente, con Pere Solé en el banquillo, el orensano se haría con la titularidad del conjunto de As Burgas, con el que viviría su última temporada (51\52), la cual terminaría con el triste descenso a Tercera División.

Rodolfo Gutiérrez daría un importante salto en su carrera pese a tener que alejarse de su ciudad natal. Pero se trasladó cerca, ya que en el verano de 1952 se incorporaría al Deportivo de La Coruña, por entonces en la máxima categoría española.

Con Manuel Casal debutaría en la tercera jornada del campeonato, el 28 de septiembre de 1952. Fue en una visita al antiguo campo de Torrero para medirse al Zaragoza de Higino, que aquel día sucumbiría ante una poderosa escuadra gallega en la que Rodolfo figuraría como titular en zona defensiva.
Durante toda la campaña figuraría como uno de los elementos principales del equipo, de un Deportivo que acabaría salvando la categoría disputando la promoción. El orensano disputaría todos los partidos de los play-offs.

Durante seis campañas siguió defendiendo los colores deportivistas, sin poder eludir el descenso a Segunda tras una temporada 1957\58 en la que el equipo perdió el rumbo por la máxima competición con Roberto Rodríguez Ozores de entrenador. Ni Carlos Iturraspe -su sucesor en el banquillo de Riazor- podría hacer nada por evitar el desenlace fatal.

Con el club herculino en Segunda, no se acabarían los pasos de Rodolfo por la división de oro española, puesto que en 1958 ficharía por el Real Zaragoza de Juan Otxoa, en cuya plantilla se hallaban los García Traid, Antonio Gausí, Wilson y el ex-céltico Mauro, entre otros.

Apreciamos a Rodolfo en una alineación del Coruña (tercero de pie por la izquierda).

- Hasta tres temporadas jugó para aquel Zaragoza de Primera, con el que cerraría su etapa en la élite del fútbol español, en la que tuvo unos números de 142 partidos y el único gol que registró como miembro del Deportivo de La Coruña. El zaguero, ya veterano, abandonó tierras aragonesas para irse a la otra punta de España para fichar por el Atlético Ceuta.

Con el conjunto ceutí aguantaría otras tres temporadas, sumando a lo largo de su carrera deportiva un total de 219 partidos entre Primera y Segunda división. Rodolfo Gutiérrez pereció el 4 de mayo de 1994 a causa de una enfermedad en el aparato digestivo.

viernes, 10 de abril de 2020

De cerca: Diego Martínez.



- Jugador de orígenes gallegos que ha pasado algunos años en zonas del Mediterráneo. Tras pasar por las categorías menores del R.C. Celta de Vigo, Diego Martínez Alonso se fue a Valencia para continuar su formación en la Unión Deportiva Levante, de donde pasaría a varios modestos clubes hasta fichar por el Centre d'Esports L'Hospitalet.

Conocido futbolísticamente como "Diego" o "Diego Martínez", nació el 1 de abril de 1995 en la ciudad de Ourense, así que hace escasos días que cumplió 25 años. Aprovecho desde Fútbol Gallego para felicitarle: ¡Parabéns!.

Se trata de un defensa central con muy buena planta, un jugador con resistencia física, presencia, excelente colocación y también útil para ser utilizado por el flanco derecho como lateral, donde ya ha jugado en alguna ocasión.
Supongo que tendría sus primeras vivencias deportivas en su Ourense natal, llegando muy joven a la disciplina del Real Club Celta para competir en la categoría de juveniles. De ahí saldrían grandes jugadores que a día de hoy compiten en la élite del balompié, chicos como Jonny Otto, Jota Peleteiro, Rubén Blanco, Santi Mina y otros tantos.

Diego no llegaría a subir al filial directo del Celta, pasando más bien desapercibido entre tanta futura promesa, por lo que pronto abandonaría Galicia para experimentar en otras zonas del país, tomando rumbo a Valencia para fichar por la U.D. Levante en 2014.

Esperanzado de cara al futuro, el joven zaguero orensano iría cogiendo forma en el filial levantinista, con el que llegaría a competir en Tercera División antes de trasladarse a Campo de Turia para unirse al modesto Ribarroja.

Del Ribarroja pasaría al C.F. Talavera, con el que daría un importante paso en su carrera deportiva al aspirar a competir en Segunda División B, en un equipo dirigido por Juan Francisco Alcoy, quien no tardaría en darle sus primeros minutos con la escuadra blanquiazul.
El 29 de noviembre de 2015 se produciría su estreno en la categoría de bronce, lo que es hasta la fecha su mayor reto deportivo. Fue en un partido frente a La Roda, equipo que se llevaría una contundente victoria del Municipal de El Prado al imponerse por 0-3.

En el segundo tramo de aquella campaña 2015\16, el central gallego se haría con la titularidad, llegando a sumar un total de dieciocho apariciones para el conjunto de Talavera de la Reina, del que se marcharía una vez finalizado el curso.

Posteriormente pasaría a formar parte de la S.D. Éibar, ya que se incorporó al C.D. Vitoria, un equipo afiliado del club armero con el que alcanzaría el ascenso a la Segunda B al término de la temporada 2016\17.
Diego habría dejado buena impresión en su primera campaña con el Vitoria, lo que valdría para ser tenido en cuenta por el técnico José Luis Mendilibar, que en ocasiones invitaría al joven defensor a ejercitarse con la primera plantilla en Atxabalpe. Fue una experiencia muy buena para el chaval.

Sin embargo nunca llegaría a debutar con el Éibar, que entonces ya estaba en Primera División. A lo largo del ejercicio 2017\18, su labor sería la de ayudar al filial a mantener la categoría, objetivo cumplido con Diego habiendo participado en más de veinte partidos con el Vitoria.

Diego Martínez pasó por los filiales de Celta, Levante y Éibar. Ahora juega para el Hospitalet.

- Antes del verano de 2018 se terminaría su estancia en tierras vascas, dejando atrás una experiencia interesante que le vendrá bien para crecer como futbolista. En sus dos años ligado al club vasco, Diego Martínez celebró el ascenso de su equipo afiliado y rindió a magnífico nivel en la categoría de bronce.

Diego espera volver a competir en Segunda B, en la que ya acumula casi cincuenta partidos de experiencia antes de haberse incorporado al Centre d'Esports L'Hospitalet, entidad a la que pertenece actualmente y a la que espera ayudar en su intentona por abandonar el tercer nivel.

miércoles, 8 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Emilio Martínez "Bollita"?



- Bolita llegó al Celta en un momento de total incertidumbre, pues se atravesaba una de las peores crisis deportivas al haber vendido grandes futbolistas de la plantilla, y al verse cubiertas sus bajas con otros que no darían la talla. El Celta comenzaría a fichar por fichar, y esa sería la tónica de toda la temporada 1958\59. Jugadores a prueba, fichajes frustrados, otros que nunca debutarían y refuerzos para enviarlos a otro equipo como acabaría siendo el caso de este extremo derecho que había militado en las filas del Racing de Ferrol.

Además de Celta, Emilio Martínez Pérez jugaría en Segunda para Real Jaén, Ourense, Racing de Ferrol, Eldense y Pontevedra. Sí, formó parte de aquel equipo granate que ascendió a Primera División en 1963 para vivir sus mejores años deportivos.

Este centrocampista nació en Ourense en 1936. En su ciudad natal comenzaría su experiencia deportiva antes de enrolarse en el Celta de Vigo, de donde pasaría a jugar en un Real Jaén muy competitivo.
Pero antes de irse cedido a otro equipo, Bolita haría la pretemporada con el conjunto celtiña en el verano de 1958 bajo dirección del técnico pontevedrés Luis Casas Pasarín. Debería competir por un disputado puesto de ataque con excelentes jugadores como Olmedo, Seoane, Escobar o Albino, todos ellos a un nivel superior.

El 11 de agosto de 1958, se presenta la plantilla céltica en el estadio de Balaídos, y el joven extremo Bolita era uno de los figurantes de aquel equipo que tenía que afrontar una difícil campaña en Primera División.

Dos semanas después, el Celta jugaría un importante partido preparatorio para el inminente comienzo de liga. El amistoso sería en Ribadeo. Se disputaba el popular Trofeo Emma Cuervo ante el Real Oviedo, y Pasarín alinearía el siguiente equipo: Manolín, Garbayo, Villar, Seoane, Marín, Toni, Bolita, Olmedo, Vicedo, Mayoral y Escobar.
Fue un partido que dio pie al pesimismo, con una derrota por 2-0 que acabaría con el trofeo en manos asturianas y una negativa imagen del equipo celeste, que nada pudo hacer ante un Oviedo muy superior.

La pretemporada acabaría con dos derrotas más, ambas en el Trofeo Amistad frente al Deportivo de La Coruña. Enel campo de Riazor se perdería por 3-1 y en la vuelta, en Balaídos, los célticos sucumbirían por 2-3.

Bolita ya no volvería a jugar más para el Celta, pues para hacerse con los servicios de Atienza, el club concedió al Jaén los derechos federativos del punta y del volante Alvarín. El 6 de septiembre, con la liga a la vuelta de la esquina, Bolita emprendería camino a tierras andaluzas pasando de la posibilidad de poder debutar en Primera a jugar en Segunda División con el Real Jaén.
En el cuadro andaluz daría grandes tardes de gloria a la afición jienense. Bolita formó una gloriosa delantera con los  Aro, Piche, Alvarín y Arregui. Mientras, el Celta perdería la categoría al término de aquella campaña 58\59.

Al Celta le esperarían muchos años en Segunda División, una categoría en la que también competiría el joven Bolita tras su buen rendimiento en el Jaén. Desvinculado ya del R.C. Celta, Emilio Martínez ficharía por el Racing de Ferrol.

Bolita formó parte de aquel Pontevedra que ascendió a Primera División en 1963.

- También estuvo en el Ourense una temporada. Después estuvo en Pontevedra sería uno de los héroes que lograrían el ascenso del equipo a la máxima categoría del fútbol español en la temporada 1962\63, en la que el club de Lérez daría mucha guerra en los próximos años.

Pero sin opción a poder competir en la élite una vez más, el centrocampista orensano partiría alicantinas para fichar por el Club Deportivo Eldense, para el que jugó a lo largo de la campaña 1963\64.

miércoles, 1 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Ángel Cabido?



- Fue el mejor delantero que Ourense vio nacer, capaz de marcarse un póker en la vieja Catedral de Bilbao, ante aquel competitivo Athletic de los años cuarenta. Aquella sería la gesta más recordada de Ángel Cabido Sotelo.
Llegó a ser convocado por la selección española, pero no fue sencillo competir por un puesto con delanteros de la talla de Telmo Zarra, Luis Molowny, Manuel Fernández "Pahíño", Estanislao Basora y José Luis Panizo, entre otros.

Leyenda en el Real Oviedo, con el que se desató como goleador, jugó también para el Zaragoza, Valladolid, Racing de Ferrol y Deportivo de La Coruña. En Primera División llegó a marcar 41 goles en 72 partidos. Es un gran bagaje.

Cabido nació en Verín (Ourense), el 29 de marzo de 1922. Hace dos días hubiera sido su cumpleaños, pero falleció el 4 de febrero de 2011, a los 88 años. Aquel día dijimos adiós a uno de los mejores atacantes de los años cuarenta y cincuenta.
Le llamaban "Callao" porque su cabeza era increíblemente dura. Esa dureza le permitía realizar unos imparables remates aéreos por los que se hizo muy famoso, y eso que muchos futbolistas de su época me han llegado a explicar que cabecear balones de aquella época era todo un "cañonazo" para el cráneo.

Con veintiún años ya participaba en Segunda con el Real Valladolid, con el que firmó sus primeros cinco tantos a nivel profesional. Pese a su rendimiento, el equipo blanquivioleta acabaría descendiendo, lo que le obligaría a cambiar de aires.

Entonces se produciría su llegada al Real Oviedo, cuyos directores ya se habían fijado en el talento de aquel joven gallego que debutaría en Primera División el 14 de octubre de 1945, en la visita a San Mamés para jugar ante el Athletic de Juan José Urquizu.
Fue un estreno espectacular, uno de los debuts más impresionantes jamás visto. El orensano celebraría hasta cuatro goles en la denominada "Catedral del Fútbol", ayudando a su equipo a sacar una aplastante victoria por 2-4 a pesar de la competencia de Urra y Piru Gaínza, goleadores rojiblancos.

Cabido se desató como goleador, manteniendo una racha que le permitiría realizar diecinueve tantos a lo largo del curso 1945\46. Además de aquel póker en Bilbao, Ángel hizo un hat-trick ante el Hércules y sendos dobletes contra Alcoyano y Castellón.

También dejaría goles en el torneo de la Copa del Generalísimo, pero el Real Madrid impediría que la escuadra oviedista pasase de la semifinal. Su primer año en el club del Carlos Tartiere fue todo un éxito, así que no le faltarían las "novias" al gallego.
Fichó por el Deportivo de La Coruña al año siguiente, pero su estancia no pasaría de un año, decidiendo su retorno al Oviedo en 1947, donde cumpliría por tres temporadas más tras su paso por la entidad herculina.

En su retorno al equipo asturiano pudo dejar más goles, anotando grandes registros en la campaña 1948\49. Pero su estancia como carbayón tuvo un final triste, ya que abandonaría la disciplina en 1950, cuando el equipo perdió la categoría.

Cabido explotó como gran goleador en las filas del Real Oviedo. 

- Tras su exitoso paso por el Oviedo, Ángel Cabido ayudaría al Zaragoza en su ascenso a la categoría máxima, con el que llegó a competir por última vez en Primera antes de fichar por el Racing de Ferrol en su retorno a Galicia. Con el equipo departamental haría sus últimos goles en Segunda División.

El 6 de mayo de 1945, la selección española jugó en Riazor ante Portugal un amistoso en el que el verinense estuvo convocado, aunque no llegaría a debutar en aquella victoria por 4-2 a favor del combinado español.

sábado, 28 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Clemades?



- Nada sé de sus últimos pasos como futbolista, únicamente decir que jugó sus últimos partidos en Segunda División con el Club Polideportivo Cacereño. En esta categoría también había concursado con Málaga y Cartagena, aunque cabe destacar su paso por Sevilla y Valladolid, con los que sí tuvo oportunidades en Primera.

No es que fuera un futbolista de fama internacional o un crack de esos que estuvieran a la altura de un Telmo Zarra, Ladislao Kubala, Luis Suárez o Ferenc Puskás. Durante su etapa como futbolista coincidió con jugadores de tal calibre, pasando desapercibido en aquellos tiempos de la posguerra en los que se dio a conocer.
Así es siempre el nombre de un futbolista, o eres recordado por siempre o acabas en el absoluto olvido pasando a figurar como una estadística más del fútbol español. Sin embargo hay quien decía que Clemades tenía un don con el balón en los pies.

Lo de "Clemades" viene de un apodo que heredó de su progenitor, ya que su nombre real era Laurentino Pérez Rivera, un extremo diestro nacido en la localidad orensana de Valencia do Sil el 14 de marzo de 1926.

En El Bierzo se dio a conocer como futbolista, concretamente en las filas de la Ponferradina. Allí daría sus primeros pasos compitiendo en la Tercera División española. Sin ser aún profesional, el joven Clemades ya daba pistas sobre sus dotes como futbolista.
Muchos medios de la época lo describían como un fino extremo que tenía cierta habilidad para colarse en el área rival, servir balones o disparar con gran atino hacia la portería. Así fue descubierto en tierras castellanas, donde tuvo unos inicios prometedores con el conjunto de El Toralín.

Durante la campaña 1947\48 jugaría para el Deportivo Maestranza, aún como amateur. Fue al año siguiente cuando el orensano sería descubierto por los rastreadores del Sevilla F.C., al que se incorporó ya desvinculado del "Ponfe".

Clemades se incorporó a un Sevilla que venía de proclamarse campeón de Copa ante el Celta, dirigido entonces por Marcelino Guillermo González del Río García de la Llera, más conocido como "Campanal".
En aquella plantilla coincidiría con grandes talentos del fútbol español como Juanito Arza, Antúnez, Busto, Oñoro y Doménech. La competencia era muy alta, por lo que el punta gallego no lo tendría fácil para debutar.

Tuvo la suerte de debutar en Primera División el 4 de septiembre de 1949, en un partido de la primera jornada de Liga ante el Real Madrid. El de Valencia do Sil saldría de inicio ante la escuadra merengue en Chamartín, en un espectacular partido que terminó con 4-2 para los madrileños con un Sevilla mermado por las bajas.

Aquella sería su única aparición oficial con el club de Híspalis, que el 2 de diciembre de 1950 concedería la baja al jugador para que éste pudiese fichar por otro equipo en el que contar con mayores opciones.

Laurentino fichó por el Real Valladolid, con el que sí tendría más protagonismo a lo largo del curso 50\51, con Juan Antonio Ipiña de entrenador. El preparador vizcaíno contó en diez ocasiones con el gallego, que en sus apariciones no decepcionó.
Tuvo tiempo a dejar dos dianas para la escuadra blanquivioleta, uno ante el Espanyol y otro frente al Alcoyano. Esos serían sus últimos partidos en la categoría máxima, ya que una vez acabada la temporada sería fichado por el Cartagena.

Vemos a Clemades en su corta etapa como sevillista (el tercero agachado por la izquierda).

- A partir de entonces, la carrera de Clemades iría en declive, siendo indiscutible con el equipo cartaginense, que bajó a Tercera en 1952. Después jugaría para el Málaga, con el que tendría muy pocas posibilidades, participando únicamente en dos partidos de la Copa del Generalísimo ante el F.C. Barcelona.

Con el último club para el que jugó en la categoría de plata fue el Cacereño, donde presumiblemente daría por terminada su carrera. Laurentino Pérez Rivera falleció el 25 de abril de 2001, a los 75 años de edad.

lunes, 23 de marzo de 2020

De cerca: Tiago Rodríguez.



- Y no se cansa la cantera celeste de aportar nuevos talentos al fútbol gallego. No sé si recordáis el nombre de José Carlos Rodríguez, más conocido como "Pichi". Éste fue un mítico centrocampista del extinto Ourense que marcó una época en su carrera con el conjunto de As Burgas.
Pues bien, al inolvidable Pichi le ha salido un heredero que se llama Tiago Rodríguez López, un valioso centrocampista que ya acumula cinco años en el fútbol base del R.C. Celta que actualmente se halla en la U.D. Ourense.

Pertenece a una generación de brillantes promesas como Iker Losada, Sergio Carreira, Diego Pampín y Miguel Fernández, chavales que están llamados a ser el futuro de un Celta de Vigo que cada vez descubre más y más talentos gallegos.

De momento ha llegado a entrenarse con el equipo filial con  Jacobo Montes, sucedido posteriormente por Onésimo Sánchez. Con la competición parada a causa de la crisis originada por el Covid-19, Tiago está a la espera de poder debutar en Segunda B, y quién sabe, si hacerlo con el primer equipo más tarde.
Tiago es de Ourense, donde nació el 7 de julio del 2000. Su labor en la cantera de A Madroa a ido evolucionando en los últimos años, tanto es así, que desde la categoría cadete en la que empezó, ya llamaba la atención de los curiosos.

Se puso a las órdenes de Jorge Cuesta para demostrar que es un mediocentro de gran talento, inteligente en sus movimientos y con una técnica impresionante. Abarca mucho campo y aporta pase y posesión al equipo.

Con Cuesta ya disputaría treinta partidos en la División de Honor. Se ganó la titularidad desde el principio, ascendiendo al Juvenil B en la campaña 2016\17, con el que se proclamó campeón teniendo bastante protagonismo en los esquemas del entrenador.
Ya convocado en sus primeros partidos con la selección galega Sub-18, siguió progresando hasta que sufrió una lesión que le haría perderse unos cuantos partidos del siguiente curso. No obstante, el centrocampista orensano se recuperó a tiempo para disputar un buen número de partidos, en los que además hizo su primer gol.

Tiago participó en un total de 2354 minutos con el Juvenil A, antes de realizar la pretemporada con el Celta B, dirigido entonces por Jacobo Montes y en una poderosa plantilla en la que figuran muchos debutantes del primer equipo.

El que antaño se había formado en las categorías menores del Pabellón orensano, comenzó la temporada 2019\20 como miembro del filial directo celtiña, aguardando la oportunidad de poder estrenarse en la categoría de bronce.
En principio no tenía sitio en la plantilla del equipo menor. Es por ello que a la directiva celeste no le quedó más remedio que buscarle un destino donde contar con más minutos y así evitar frenar su progresión, la que hasta ahora llevaba un increíble camino.

Su destino ideal sería la Unión Deportiva Ourense, un regreso momentáneo a su casa que el jugador afrontó con gran ilusión a finales de agosto de 2019: "No pienso en lo que ocurrirá el año que viene, mi meta es hacer una buena campaña y destacar aquí. Luego ya se verá. Me centro única y exclusivamente en la UD Ourense" -señaló Tiago para el diario La Región.

Tiago Rodríguez progresó por la cantera del Celta tras formarse en el Pabellón. 

- Con el club de As Burgas consiguió dar el paso de competir en el modo sénior, compitiendo en la Tercera División española simpre seguido de cerca por su padre Pichi, quien disfruta viendo a su vástago sobre los terrenos de juego y defendiendo los colores del club más representativo de la ciudad.

El resto lo dirá el tiempo. Es probable que Tiago Rodríguez retorne al Celta una vez concluida la campaña 2019\20, ahora mismo paralizada. Lo que queda claro es que el joven orensano es una de las mayores perlas de la cantera celeste.

martes, 17 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Juan Francisco?



- En aquellos lejanos años cincuenta en los que la línea de medios la formaban dos hombres, Juan Francisco se encontraba jugando en el Club Deportivo Coia al lado de un ídolo del celtismo, Pepe Villar. Después ficharía por la Unión Deportiva Orensana, y su estancia en el club de Las Burgas fue decisiva para captar la atención de los grandes equipos de la Primera División española, como por ejemplo, el Real Zaragoza, Racing de Santander y Deportivo de La Coruña, los cuales pujaron por su fichaje.

Pero el centrocampista se decidiría por el Real Club Celta de Vigo, pues la buena fama obtenida a finales de la década de los cuarenta y la idea de un proyecto sólido sedujeron al orensano, que llegaría al club olívico en 1952.

Juan Francisco como jugador del Celta.
- Juan Francisco Fernández Alonso casi coincidiría con el viaje a América de la expedición celtiña, de la cual se había regresado poco antes de la llegada de este mediocampista natural de San Cristovo (18 de Diciembre de 1927).
Se ficharía a éste sensacional medio al mismo tiempo que se incorporaba al guardameta Bermúdez y posteriormente otros fichajes que se irían poniendo a las órdenes del nuevo técnico celtiña, el catalán Odilo Bravo. De esta manera, nuestro protagonista coincidiría de nuevo con su compañero de fatigas del Deportivo Coia, Villar. Volverían a formar en el medio del campo como lo hicieron años atrás, pero esta vez en un equipo de Primera División.
El Celta no iniciaría muy bien la liga 52\53, encajando tres derrotas en cuatro jornadas. En la última de ellas debutaría Juan Francisco, frente al Athletic de Bilbao en San Mamés, donde el conjunto gallego saldría goleado por 5-0 del viejo campo de la Catedral. A raíz de su debut como jugador céltico, jugaría gran parte de aquella temporada, llegando a completar 23 partidos comandando el centro del campo con su amigo Pepe Villar.

Al término de aquel ejercicio, el Celta se salvaría del descenso en la fase de promoción, llegando a marcar Juan Francisco su primer gol con el cuadro celtiña en uno de aquellos partidos de play-offs, concretamente metería el gol del empate ante a uno ante el España Industrial.

Su concurso en el equipo iría decayendo poco a poco, pues en la campaña siguiente jugaría doce partidos, donde haría su segundo y último gol con el Celta de Vigo. Aquel 27 de Septiembre de 1953, Juan Francisco abriría el marcador ante el Deportivo de la Coruña en Balaídos, después sentenciarían Cerdá y Pablo Olmedo, siendo el resultado final de 3-1 a para los vigueses. El gol del orensano sería de bella factura, bombeando el balón ante la salida del portero coruñés Juan Acuña, otro gesto que demostraba la calidad del Juan Francisco.

En la temporada 55\56 jugaría trece encuentros, y en la 56\57 ya solamente tres. De aquellos encuentros del Celta se recuerda especialmente uno que jugó en el viejo Metropolitano frente al Atlético de Madrid de Ben Barek y Carlsson. Los titulares de prensa de aquella época endiosaron a los dos centrocampistas gallegos, Villar y Juan Francisco, con un titular reflejado en el periódico en forma de alabanza: "Lección magistral"- Titularon.

En total, y entre todas las competiciones, los números del centrocampista orensano en el Celta se resumen en 62 partidos disputados en los que firmó dos tantos. En todos y cada uno de los partidos que jugó, siempre hizo gala de su humildad en el campo, así como de su profesionalidad y compromiso con el club.

Para la temporada 1957\58, toma de posesión del cargo una nueva junta directiva. Este nombramiento estuvo rodeado de confabulaciones, pero Antonio Herrero Montero acabó siendo el presidente de la entidad celtiña.

Once del Deportivo de La Coruña en el que apreciamos a Juan Francisco.

- Tras hacerse con las riendas del club, la nueva junta concedió la baja de jugadores importantes y experimentados, como Monchito, Artime, Arranz o el propio Juan Francisco. Terminada su vinculación con el Celta de Vigo, ficharía por el Deportivo de La Coruña. Estuvo tres campañas en el club herculino, pero en Vigo no se olvidaron de él, y una vez retirado del fútbol, recibió la Insignia de oro de la Asociación de Antiguos Futbolistas del R.C. Celta.

Juan Francisco Fernández Alonso falleció el 22 de noviembre de 2012, siendo enterrado en su villa natal de San Cristovo y acompañado por sus seres queridos, y recordado para siempre por el celtismo.

lunes, 16 de marzo de 2020

De cerca: Diego Vieytes.



- Los únicos partidos que ha jugado en la categoría de bronce fueron como miembro del R.C. Deportivo de La Coruña, en cuyo equipo filial estuvo una temporada tras obtener formación en las categorías menores.
Tras su etapa en la entidad deportivista, Diego Vieytes Salgado ha militado en varios equipos de Tercera o inferiores niveles como Barbadás, Rápido de Bouzas o Boiro. Actualmente juega para el club de su ciudad, la U.D. Ourense.

Este defensa central nació en la ciudad de Ourense, el  30 de junio de 1990. Sus inicios se forjaron en las filas del Pabellón, club del que han ido saliendo buenos futbolistas, algunos con la suerte de llegar a la élite y otros que se han tenido que conformar con ganarse una honrosa fama en el fútbol modesto.

Vieytes es un zaguero de corte elegante que, sin ser la típica mole de metro noventa, es un tipo con muy buenas condiciones físicas y buen manejo del balón. Tiene calidad para ser empleado como mediocentro defensivo, pero durante casi toda su carrera ha actuado en el eje central de la zaga.
Tras destacar en el deporte ourensano, Diego se trasladó a La Coruña para fichar por el Deportivo de La Coruña, donde continuaría su proceso de formación para superar su etapa como juvenil antes de dar el salto al filial blanquiazul.

En 2010 entraría a formar parte de la plantilla dirigida por Tito Ramallo, en la que figuraban otros jóvenes talentos como David Rochela, Pablo Insua, David Añón y Raúl Carnero, entre otros. Al de As Burgas no le costaría hacerse con un hueco en el equipo.

No tardaría en tener sus primeros minutos en Segunda B, debutando en la categoría el 5 de septiembre de 2010 en la visita ante el Vecindario. Aquella tarde tendría poco más de cinco minutos para colaborar en una sufrida victoria deportivista por 1-0.
Ya en la siguiente jornada consiguió ser titular ante el Montañeros, aunque no se asentó en los esquemas de Ramallo hasta la novena jornada del campeonato. A partir de entonces, Vieytes se consolidó como uno de los fijos del equipo, completando el curso 2010\11 con 28 apariciones.

Lamentablemente, el Fabril acabaría perdiendo la categoría, por lo que el orensano tuvo que conformarse con seguir buscando aspiraciones mayores compitiendo en Tercera, hasta que en 2012 abandonó la disciplina del Deportivo.

Nunca había contado para el primer equipo deportivista, aunque sí había generado buenos informes que hacían presagiar un posible salto al fútbol profesional. Finalmente no fue así, y Vieytes aceptó fichar por el Barbadás.
En el conjunto orensano trató de buscarse un buen nombre y, tras cuatro temporadas en las que destacó, fichó por el Rápido de Bouzas en el verano de 2016. En la entidad viguesa duraría una temporada, ya que los evidentes problemas financieros causaron que Vieytes abandonase la disciplina.

Después se incorporaría al Club Deportivo Boiro, donde el jugador atravesaría momentos difíciles por problemas económicos. Su idea era ayudar al equipo en su objetivo de retornar a la Segunda División B, pero el verdadero quebradero de cabeza fue la mala situación económica de la entidad coruñesa.

Tras pasar por el C.D. Boiro, Diego Vieytes se incorporó a la U.D. Ourense.

- Abandonó Boiro en 2018 desencantado por gastar más dinero que ganarlo, aunque su ilusión seguía siendo la misma, la de competir para un equipo con proyectos ambiciosos, respaldado por más afición.

Así fue como Vieytes llegó a fichar por la U.D. Ourense, club que años atrás ya había intentado hacerse con los servicios del defensor. Hoy es una realidad, y Diego juega para la escuadra de As Burgas, con la que sueña lograr el ascenso a la categoría de bronces junto a muchos ex-compañeros del Barbadás.

martes, 10 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Delfín Álvarez?



- Delfín Álvarez Yáñez completó una extensa carrera tanto como futbolista como de entrenador. Formó parte de la cantera del Real Madrid, así como jugó para Plus Ultra, Granada, Murcia, Espanyol y un Pontevedra de Primera División.
Como entrenador alcanzó una gran fama, habiendo cogido las riendas de Celta, Elche, Racing de Ferrol, Ourense y el extinto Logroñés, entre otros. A comienzos del nuevo milenio dejaría de entrenar.

Nació en la aldea orensana de Veiga, el 14 de septiembre de 1936. Se nacionalizó venezolano, ya que a los diecisiete años emigró a Caracas, donde fue descubierto por el Real Madrid, que se hallaba haciendo una gira por tierras americanas.

A partir de 1956, Delfín pasaría a formar parte de la cantera madridista. Allí se perfilaría como un prometedor centrocampista, organizador de juego con un toque de sencillez pero eficaz como pocos en las labores de medio campo.
En 1957 debutaría en Segunda División con el afiliado Plus Ultra, donde coincidiría con su paisano Martín Esperanza, quien en años posteriores también pertenecería al mítico Pontevedra del "Hai que roelo".

Después de tres años, en los que disputó poco más de cuarenta partidos con el filial merengue, Álvarez se incorporaría al Granada, por entonces en Primera División y con Fernando Argila como encargado de dirigir el equipo.

Argila le haría debutar en la categoría máxima el 11 de septiembre de 1960, ante la Real Sociedad. En aquella visita al vetusto campo de Atotxa, el conjunto andaluz se marcharía con una derrota mínima por 1-0, con el medocampista orensano de titular.
Meses después registraría su primer gol para el Granada colaborando en una importante victoria ante el Santander, que se marchó de Los Cármenes con una contundente derrota por 5-1. Delfín sería el autor del segundo tanto nazarí.

Por desgracia no hubo forma de salvar la categoría, y el de Veiga pasaría un año más en la escuadra rojiblanca compitiendo en Segunda División, en la que también concursaría como miembro del Real Murcia, su siguiente destino.

Sin embargo consiguió retornar a Primera con el cuadro pimentonero, figurando como uno de los hombres más destacados de José Manuel Llopis, quien le había dado galones al medio gallego para fortalecer el centro del campo.
En el Murcia pasaría dos temporadas más, hasta que el equipo volvió a caer en las redes de la categoría de plata con Marianín en el banquillo. Concluido el curso 1964\65, Álvarez se marcharía de La Condomina para recalar en el Espanyol de Barcelona.

Con el conjunto perico disputaría 22 partidos más en la élite del fútbol español, donde también fue entrenado por Argila hasta que en el tramo final de la campaña 1965\66 fue sustituido en el banquillo por José Espada. El cambio de entrenador no perjudicaría su participación dentro del equipo, al que ayudó en su permanencia en la categoría.

Delfín Álvarez (cuarto de pie por la izquierda), en su etapa como jugador del Murcia.

- Formó parte de aquel fabuloso Pontevedra que se mantuvo en Primera División, en la que Delfín Álvarez tuvo 74 apariciones e hizo aquel único tanto frente al Racing de Santander. Después de dos años en la escuadra granate, el de Veiga se retiraría como futbolista para sacarse en carnet de preparador.

Entrenó a diversos clubes completando una amplia trayectoria como entrenador, aunque para saber más sobre esta faceta, recomiendo que visiten Fame Celeste. Delfín Álvarez pereció el 28 de agosto de 2015, tras una complicada y penosa enfermedad.

viernes, 6 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Eduardo Viso?



- Jugador de los años de la posguerra considerado leyenda en Costa Rica por su faceta como entrenador. Como futbolista jugó para Deportivo, Valladolid y Zaragoza y, como entrenador, dirigió varios clubes costarricenses hasta que cogió las riendas de la selección nacional.

Eduardo Viso Abella era un centrocampista ofensivo que actuaba muy cerca de la zona de ataque. En Primera llegó a lucir su faceta más goleadora, aunque también era un buen servidor de pases, ese conducto por donde fluye el fútbol para generar ocasiones de gol. Tenía visión de juego y mucha calidad en sus botas.
Nació en Melón (Ourense), el 16 de diciembre de 1919. Siempre será recordado como un amante del deporte, un defensor del balompié que hizo escuela en tierras americanas. Falleció el 6 de julio de 1995 a los 75 años de edad.

Muchos clubes tuvieron que reforzar sus plantillas una vez concluida la Guerra Civil. Algunos futbolistas habían mantenido la forma disputando torneos regionales, mientras otros debieron cumplir con sus obligaciones militares. Los hay que fallecieron en la contienda nacional.

Viso reforzó la plantilla del Real Valladolid a comienzos de la década de los cuarenta, la cual estaba dirigida por el húngaro Károly Plattkó Kopiletz. Con el mediocampista gallego solamente contaría para la competición de Copa, en la que el valiente conjunto pucelano rozó la final.
El de Melón debutaría en el torneo copero el 26 de abril de 1942, en un partido contra el Celta de Vigo correspondiente a los dieciseisavos de final. Formando en la media titular, Eduardo ayudó a su equipo en la contundente victoria por 4-0.

Aquel Valladolid de Segunda se cargaría a otros equipos más de la división de oro. Caerían Murcia y también el Atlético Aviación, hasta que en la semifinales sería eliminado por el Athletic de Bilbao, subcampeón del campeonato.

El orensano había cuajado un impresionante papel en el denominado "torneo del k.o." dejando incluso un gol en el tercer asalto de desempate ante el Murcia. Su gol valdría para seguir vivos en Copa, escribiendo una sorprendente página en la historia del club de Pisuerga.
En lo que a la Liga se refiere, Viso no disputaría un solo partido, aguardando hasta el año siguiente para debutar en la categoría de plata, en la que dejaría unos registros de un tanto en una decena de encuentros disputados.

Desde A Coruña se interesaron mucho por aquel joven centrocampista que tanto había llamado la atención en la Copa del Generalísimo. Es por ello que Ramón Lafuente exigiría su fichaje por la entidad herculina.

Lafuente le haría debutar en Primera División, el 6 de febrero de 1944. Sería en Riazor, ante la visita de una Real Sociedad que se marcharía con el casillero a cero, el mismo que la escuadra coruñesa, pues el choque entre gallegos y vascos concluyó a ceros.
En la jornada siguiente, Eduardo se estrenaría como goleador en la élite del fútbol español, en una visita a Sevilla que se resolvió con empate a dos. En cuanto a anotaciones, acabó el curso 43\44 con un total de siete goles, tres de ellos en ese torneo de Copa que tan bien se le daba.

Pero sus mayores registros llegaron al año siguiente, con seis dianas en los 25 partidos de Liga que disputó. Fueron sus últimos pasos por Primera División, ya que el equipo coruñés acabaría descendiendo a Segunda al término de la campaña 1944\45. En la ciudad herculina aguantaría un año más.

Viso celebra el pase a semifinales de Copa tras eliminar al Atlético de Aviación.

- Eduardo Viso ficharía por el Real Zaragoza en 1946, con el que viviría otro agónico descenso a Tercera, recuperando la categoría en 1949. Jugaría sus últimos partidos a las órdenes de entrenadores como Juan Ruiz y José Planas, pues a comienzos de los cincuenta colgaría las botas para convertirse en entrenador.

Hizo sus pinitos en los banquillos con el Juvenil coruñés, de donde se trasladaría a Portugal, y después a Costa Rica, para dirigir a varios clubes de fútbol. En tierras americanas hizo escuela, pues hasta llegó a entrenar a la selección nacional.

De cerca: Facundo Pellistri.

- Tuvimos la ocasión de verle en la Liga Española hasta hace muy poco, jugando para un Deportivo Alavés que descendió al final de la campaña...