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domingo, 22 de agosto de 2021

De cerca: Víctor Eimil.


- Este lateral es uno de los mejores futbolistas del Club Deportivo Arenteiro, una pieza clave para que el equipo lograse la pasada campaña el ascenso a la nueva Segunda División RFEF. Hace poco que renovó por el equipo ourensán. 
Labró sus inicios en la cantera del Deportivo de La Coruña, donde el jugador trabajó duro para intentar llegar al fútbol profesional por la vía más rápida. No hace mucho que pudo competir con el Fabril en la Segunda División B española, para después pasar una breve etapa en el Laracha C.F. 

Tiene gran experiencia como futbolista a sus veintidós años, lo que le ha venido muy bien a su actual club. El joven defensor Victor Manuel Eimil García nació en la localidad de Vilalba (Lugo), el 18 de enero de 1999.

Se trata de un lateral derecho muy valiente, bregador y con mucha llegada al área rival. Tácticamente es muy ordenado, lo que le permite tener escasos errores en zona defensiva, además es un jugador que prefiere jugar fácil. Es buen pasador, veloz y un incansable pulmón para la banda. Seguro que tampoco lo haría mal jugando más adelantado.

Llegó muy joven al R.C. Deportivo de La Coruña, ese club donde tuvo sus mayores progresos para poder aspirar a cotas más altas en su carrera. Tras destacar con el equipo juvenil deportivista, Eimil ascendería al filial directo.
A partir de la campaña 2018\19, el defensa lucense se prepararía para competir en la extinta categoría de bronce. Empezaría a entrenar a las órdenes de Tito Ramallo, quien no duraría mucho en el banquillo de Abegondo por culpa de los malos resultados. Sin embargo, el técnico coruñés no le daría la posibilidad de debutar para el Fabril.

En principio, Eimil tendría que conformarse con la experiencia de entrenar con jugadores más experimentados como Quique Fornos, Uxío Da Pena, Mujaid, Iago Gandoy o el guardameta Álex Cobo, entre otros.

Eimil aguardaría con paciencia sus primeras oportunidades en la Segunda B, mientras, continuaría jugando partidos con el Juvenil A deportivista, siendo llamado por los técnicos del Fabril para ir acostumbrándose a otro nivel.
Sería Luisito el entrenador que le concedería el honor de debutar para el filial. Ya en el tramo final de aquella campaña 2018\19, Víctor sería titular ante la visita del Navalcarnero a las instalaciones de Abegondo. El joven carrilero haría un buen partido, ayudando al equipo a obtener la victoria en casa por 3-0.

Aún tendría otra oportunidad más antes de acabarse el curso. Una vez más, Luisito le alinearía en la visita a Pisuerga para medirse al filial del Real Valladolid, choque que se resolvería con una ajustada derrota (1-0).

Serían sus primeras y últimas oportunidades con el filial blanquiazul, que acabaría la temporada descendiendo a la Tercera División pese al cambio de imagen ofrecido por los jóvenes coruñeses en sus últimas jornadas. Mucho ofreció Eimil en sus escasas apariciones, pero no seguiría por más tiempo en A Coruña.
Tampoco ayudaría la situación económica del club, hundido en una categoría de bronce en la que perfectamente podría haber ayudado el defensa vilalbés. No obstante, su etapa formativa por el Dépor tocaría a su fin.

Tras su etapa en el club herculino, Eimil afrontaría niveles más bajos de competitividad, permaneciendo en la ciudad tras su fichaje por el Laracha C.F. En la preferente galega, el alero lucense jugaría durante una temporada.

Víctor Eimil consiguió ascender con el Arenteiro a la Segunda División RFEF.


- Totalmente desvinculado del Deportivo, Eimil se marcharía al sur gallego para fichar por el C.D. Arenteiro. En el verano de 2020, la entidad orensana confirmaría el fichaje del defensa de Vilalba, en un mercado afectado gravemente por la crisis del Coronavirus.
Víctor se pondría el mono de trabajo para trabajar a las órdenes de Fran Justo, quien le concedería la titularidad para el flanco derecho. El lucense se amoldaría perfectamente a las exigencias y supo mantenerse en la titularidad. 

Con el Arenteiro hizo una temporada espectacular que derivó en el ascenso a la Segunda División RFEF, tras quedar campeones del tercer nivel. Finalizada la exitosa campaña 2020\21, Eimil renovaría por el club de O Carballiño.

domingo, 20 de diciembre de 2020

De cerca: Dani Vidal.


- Desde que el C.D. Lugo compite en Segunda División, son cada vez más los canteranos que van saliendo y que nos demuestran que el fútbol gallego está en auge. Hoy os presento uno de los últimos debutantes, el joven centrocampista Daniel Vidal Martínez.
Conocido deportivamente como "Dani Vidal", o simplemente "Vidal", este jugador procedente del Polvorín ha debutado para el conjunto lucense en la categoría de plata, aunque desde la llegada de Mehdi Nafti al banquillo del Anxo Carro no ha vuelto a disponer de minutos con el equipo profesional. 

Se trata de un interior zurdo con mucha llegada, escurridizo, rápido y bastante cumplidor. Los expertos hablan muy bien de sus evoluciones, pues es un joven centrocampista con muy buen golpeo del balón y que además ayuda en tareas defensivas.

Dani nació el 16 de mayo de 2000 en Portomarín (Lugo). Allí, en su localidad natal, daría sus primeros pasos con el C.D. Portomarín, donde destacaría realizando su iniciación en el mundo del deporte hasta la categoría infantil.
Del resto de su formación se encargarían en la capital. Vidal pasaría a formar parte de la disciplina deportiva del Club Deportivo Lugo a partir de 2017. Pasando a figurar como una promesa del fútbol gallego ya en las secciones de juvenil, en las que demostró un potencial increíble antes de llegar al primer equipo. 

Para el curso 2019\20 empezaría a formar parte del filial directo lucense, con el que debutaría en la Tercera División el 25 de agosto de 2019, en un duelo frente al Arousa S.C. que terminaría con una derrota por la mínima (0-1). 

En las filas del Polvorín se codearía con otras perlas de la cantera como Martín López o Antón Quindimil. El último también tendría opciones para debutar con los profesionales, como las tuvo su compañero Vidal.
Todo sería cuestión de tiempo. Juanfran García, el entrenador que lograría la milagrosa salvación del primer equipo en la campaña anterior, comenzaría a observar a los jóvenes talentos del Polvorín, siendo Dani uno de los que más interés despertaron en el técnico valenciano. 

Vidal se había ganado el derecho a contar para el primer equipo, y Juanfran recompensaría su labor con el filial, llamándole para entrenar con el equipo de mayores, considerando que ya estaba dispuesto para debutar en Segunda. 

Y así fue, pues en la primera jornada del campeonato liguero 2020\21, el de Portomarín se vería en el banquillo del estadio Fernando Torres junto a profesionales de la talla de Varo, Pedro López, Campabadal o el venezolano Morais.
El interior lucense tendría unos minutos al sustituir a Manu Barreiro aquel 13 de septiembre de 2020. El canterano dispondría de algo más de media hora para tratar de remontar el resultado que ataría el Fuenlabrada, ganador del encuentro por 2-0. 

Por el momento, Daniel Vidal ha disputado un partido de Segunda con el Lugo.


- Pese a la derrota, Dani Vidal mostraría su satisfacción por su estreno con el primer equipo del C.D. Lugo: "Esto es un sueño cumplido. Este es mi octavo año en el Lugo. Desde pequeño siempre fui al estadio para ver a los mayores y ahora estar en el día a día con ellos y poder debutar es el sueño de cualquier jugador que llega en infantiles y progresa año a año" -dijo el de Portomarín tras la conclusión del encuentro.

Con Nafti en el banco del Anxo Carro, el jugador tratará de volver a disponer de más oportunidades con ese club que sigue desde pequeño. Al menos ya sabe lo que es competir en la categoría de plata, y tampoco deberíamos descartar que, de cara al futuro, Vidal sea una pieza clave para que el equipo lucense puje por subir a Primera.

viernes, 31 de julio de 2020

De cerca: Julio Camba.



- No ha podido vivir la reciente permanencia del Club Deportivo Lugo como jugador, pero seguro que este joven central se alegra mucho de lo que ha conseguido el equipo de su ciudad, con el que un día pudo debutar en Segunda División.
Últimamente ha competido en la Tercera División con el Viveiro, después de haber jugado en Segunda B con el Somozas y haber formado parte de otro modesto de Galicia como el Racing Vilalbés.

Producto de la cantera del Lugo, Julio José Camba Chao fue una de las grandes promesas de nuestro fútbol que desde joven llamó mucho la atención. Este zaguero de 24 años nació el 6 de junio de 1996 en Vilalba (Lugo).

En su ciudad natal comienza a jugar al fútbol. Desde niño comenzaría a formar parte de la cantera de la entidad de Anxo Carro, pasando por algunas de sus secciones hasta llegar al equipo filial directo, el Polvorín.
Pronto se le vieron condiciones de gran futbolista, un defensor agresivo y contundente, corpulento e inteligente que aprovecha su casta galaica para frenar a sus rivales. Ya en sus inicios, Julio se perfiló como uno de los firmes candidatos para debutar con el primer equipo lucense.

Tuvo sus primeras opciones con tan solo dieciséis años, disputando diversos amistosos, como aquel en un partido benéfico frente a un combinado de la Cruz Roja, un compromiso del que el vilalbés guarda un grato recuerdo.

Pero pronto llegarían sus primeras oportunidades para estrenarse de forma oficial. Después de figurar como líder de equipo en el Lugo juvenil y su filial directo, Camba sería convocado para afrontar un choque liguero del curso 2012/2013 ante el Sabadell en la Nova Creu Alta. Volvería a ser citado para otro compromiso frente al Mirandés en Anduva, aunque finalmente no habría minutos para el joven canterano de apenas diecisiete años.

Tampoco habría que esperar tanto para ver debutar a Julio Camba con su querido Lugo. Sería en el curso siguiente, el 9 de noviembre de 2014. Al técnico Quique Setién no le temblaría mucho el pulso a la hora de colocar como titular al canterano, que ante la visita del Sabadell formaría en defensa con Iago, De Coz y Borja Gómez.
Aquel joven debutante supo demostrar que la Segunda no le quedaría tan grande. A Camba se le vio cómodo en un partido que finalizaría con victoria lucense por 2-1 gracias a los tantos de Iago Díaz y el veterano David Aganzo. Aquel día sería inolvidable para el vilalbés, que fue valorado positivamente en su brillante estreno.

Sin embargo no habrían más oportunidades para Camba, que ante la falta de minutos se marcharía cedido al Somozas para completar la campaña 2015\16. Por desgracia, Julio no contaría con la confianza de Stili y no jugaría partido alguno.

Retornó a su club de origen para seguir siendo un líder en la zaga del Polvorín y así buscar otras oportunidades con el primer equipo. A veces el fútbol es así de injusto, ya que el defensor no volvería a representar al equipo de su tierra en Segunda División, una categoría en la que el Lugo sabe sobrevivir.

Julio Camba llegaría a debutar en Segunda División con el Club Deportivo Lugo.

- Decepcionado por esa escasez de oportunidades, Julio Camba se buscaría la vida en otros clubes más modestos, así que ya no volvería a competir ni en la división de plata ni la de bronce. El joven aceptaría el reto de jugar en Tercera con el Viveiro, donde estaría un año para después volver a casa y así jugar en el Racing Vilalbés.

Camba ha retornado al Viveiro C.F., donde trata de empezar de cero sin olvidar que un día debutó con el primer equipo del Lugo, el que recientemente halló la salvación en la categoría de plata, la que Julio llegó a conocer con solo diecisiete años.

jueves, 7 de mayo de 2020

¿Te acuerdas de Jesús Tartilán?



- Anteriormente ya os hablé de su hermano Juan Manuel Tartilán, quien también desarrolló una exitosa carrera profesional en equipos como Celta, Sevilla o Espanyol, donde ambos coincidieron durante la campaña 1964\65.
También hemos repasado la historia de Santiago Formoso, un vigués que llegó a buscarse la vida en el fútbol norteamericano. Jesús Tartilán Requejo también tuvo su experiencia en América, donde jugó para los Cleveland Stokers. Además vestiría la camiseta de Betis, Cádiz y Hospitalet.

También tuvo una larga trayectoria como entrenador, la cual inició diez años después de retirarse como futbolista. Al igual que su hermano mayor, Jesús nació en la ciudad de Lugo, el 2 de agosto de 1940.

En los Estados Unidos llegaron a jugar grandes futbolistas de talla mundial. "O Rei Pelé", Johan Cruyff, Eusébio Da Silva, Franz Beckenbauer o George Best, fueron algunos de los de su época que llegaron a jugar en la liga norteamericana, algunos incluso coincidieron con nuestro protagonista de hoy.

Como profesional, tuvo sus primeras vivencias en las filas de la Ponferradina, con la que competiría en Tercera División. Salido del equipo menor a comienzos de los sesenta, este centrocampista de corte defensivo que luego haría las veces como defensa central, llamaría la atención de los directivos del Real Betis.
No tendría suerte con Ferdinand Daučík, quien dirigía por entonces al equipo verdiblanco. El técnico checoslovaco nunca le permitiría debutar en Primera, pues no contaría con el gallego a lo largo del curso 61\62.

Aún no terminaría su aventura por tierras andaluzas, a donde regresaría tras representar a la Cultural Leonesa cumpliendo una cesión en sus últimos compases como miembro de la entidad bética. Ya desvinculad de ésta, Tartilán ficharía por el Cádiz en el verano de 1963.

Eran tiempos complicados para el equipo gaditano, que durante la campaña 63\64 llegaría a contar hasta con tres técnicos diferentes. El sevillano José Valera sería quien le haría debutar en la Segunda División española, en un partido frente al Ceuta en el que los andaluces acabarían perdiendo por un resultado de 2-1.
Tartilán tuvo que acostumbrarse a estar sentado en el banquillo, completando su único año con la escuadra cadista, la que abandonaría tras terminar el campeonato para después quedar en libertad.

No hay mal que por bien no venga, ya que el medio lucense encontraría acomodo en la plantilla del Espanyol, que por entonces se hallaba en Primera División. Aprovechando la estancia de su hermano José Manuel, Jesús se uniría al club catalán.

Se puso bajo la dirección del legendario Ladislao Kubala, que entonces trabajaba como entrenador y dirigía al equipo perico. El húngaro sería el que le concedería sus primeros minutos en la máxima categoría, el 7 de febrero de 1965. Fue en un partido frente al Zaragoza como visitante, en el que los barceloneses saldrían ganadores por 4-2.
Jugando al lado del mismísimo Alfredo Di Stéfano, Tartilán tendría más oportunidades con el Espanyol, una más en Liga frente a Las Palmas y otra más en la Copa del Rey, en una derrota por 3-1 ante el Sporting de Gijón.

Tartilán jugaría para el Cleveland Stokers durante la campaña 1968\69.

- Mientras que su hermano tendría un mayor éxito con el Espanyol, así como en otros clubes, Jesús no tendría tanto. Con su hermano solamente coincidiría en dos partidos, marchándose posteriormente al Hospitalet, donde estaría solamente una temporada, viviendo el descenso a Tercera al término de la campaña 1965\66.

Después volvería a la Ponferradina, de donde pasaría al Melilla antes de emprender su aventura por el extranjero. Durante la campaña 68\69, y como cualquier gran futbolista de su época, Jesús Tartilán jugaría para el Cleveland Stokers, con el que daría por concluida su carrera como juagdor.

sábado, 2 de mayo de 2020

De cerca: Pablo Cacharrón.



- Dicen que Barakaldo es la quinta provincia gallega, y así lo confirman desde Euskal Herria. Si alguien quiere saber por qué, la explicación no es otra que el alto índice de emigrantes gallegos que desde hace años se han instalado en tierras vascas, y mucho tiene que ver la cantidad de empleo que ofreció la ya cerrada empresa de Altos Hornos de Vizcaya (AHV).

Pues Pablo Cacharrón Blanco es un miembro más de esta provincia galaica desde que llegó al Barakaldo Club de Fútbol en calidad de cedido al no contar con opciones de debutar con el equipo de su ciudad.
Y eso que era una de las perlas de futuro más cuidadas en el seno del C.D. Lugo, para el que ha llegado a ser convocado en más de una ocasión, aunque sin la fortuna de poder debutar de forma oficial. Ha destacado con el conjunto filial, y al fin ha podido debutar en Segunda B gracias a su fichaje por el club barakaldotarra.

Yo mismo podría aconsejarle de varios locales gallegos que hay en la comunidad vasca para que al menos se sienta más cerca de casa, pues el municipio de la margen izquierda vizcaína me queda al otro lado de la Ría de Bilbao.

Cacharrón nació el 12 de junio de 1997 en la ciudad de Lugo. Es un guardameta joven, con ganas de triunfar y con las mejores cualidades para llegar al fútbol de élite, pues es un arquero seguro y bastante ágil bajo el marco. Físicamente tiene muy buena presencia, unas condiciones muy óptimas para desempeñar sus funciones.
Es producto fiel de la cantera del equipo lucense, donde creció futbolísticamente hasta llegar al Polvorín en 2016. Por entonces ya había entrenado con el primer equipo a las órdenes de Luis Milla Aspas.

Destacó en el equipo filial, pero la competencia en la portería del primer equipo complicaba su estreno en Segunda División. Hombres como el experimentado Roberto Fernández, el vigués José Juan Figueiras, Juan Carlos o Alberto Varo le dejarían escasas opciones.

Las únicas opciones que le quedaban a Cacharrón pasaron por participar en las pretemporadas del primer equipo. De esta manera, el 18 de julio de 2018 tendría su primera aparición con los mayores, ya con Javi López Castro como entrenador.
Fue en el primer partido de preparación veraniega, en un duelo amistoso ante el Rácing Vilalbés que se disputó en O Ladairo de Guntín. Por supuesto que otros jóvenes canteranos contaron con minutos, pero Pablo estaría sensacional en un partido que se resolvió con 0-3 para la escuadra blanquirroja.

Sin embargo faltaron las oportunidades en competición oficial, y eso que llegó a entrar en alguna que otra convocatoria. Esa falta de oportunidades, hizo que la directiva de Anxo Carro se plantease la cesión de uno de los canteranos más prometedores.

A las puertas se ha quedado de debutar en Segunda División, que no de hacerlo en Segunda B. El noveno día de julio de 2019, el Barakaldo haría oficial la incorporación del joven meta lucense, que se incorporaría a la entidad de Lasesarre en calidad de cedido para toda la campaña 2019\20.
Su llegada coincidió con la marcha del ex-jugador del Athletic Aitor Larrazabal, quien se había hecho cargo del banquillo gualdinegro hasta entonces y que fue sucedido inmediatamente por Hernán Pérez Cuesta.

Como promesa del C.D. Lugo, Cacharrón solamente ha podido participar en amistosos. 

- Hernán le haría debutar en la categoría de bronce, contando con el meta gallego desde el principio. El 24 de agosto de 2019 sería titular del marco barakaldotarra ante la visita del Unionistas de Salamanca en la jornada inaugural del campeonato, partido que se resolvió con victoria para los vascos por 2-1.

Llegaría a perder el protagonismo bajo palos, recuperado en el tramo final del campeonato hasta que la crisis del Coronavirus paralizó las competiciones. Ahora que ya sabe lo que es competir con profesionales, quizás ya esté preparado para jugar para el Lugo, veremos en qué categoría, y si esta campaña puede finalizarse.

miércoles, 22 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Milucho?



- Desconocía a este futbolista hasta que me dio por investigar poro las hemerotecas. Resulta que Juan Cortiñas "Juanín" tuvo un hermano mayor que falleció batallando en la Guerra Civil española. Por lo visto fue un delantero de gran calidad que estuvo a punto de debutar con la selección española antes del estallido bélico, tras haber despuntado en las filas del Racing de Santander en Primera División.

Al igual que su hermano, llegaría a defender también los colores del Deportivo de La Coruña en 1936, aunque fuera única y exclusivamente para participar en un derbi amistoso contra el Celta en Balaídos. El partido acabaría en una contundente goleada a favor de los célticos por 9-1. Milucho solo pudo aportar el pase del único tanto coruñés.
Por lo demás, de su carrera se sabe que la inició en las filas del Club Lemos, mismo equipo del que saldría su hermano Juan años después, ya que Emilio ya había debutado para la escuadra monfortina en 1925.

De allí era también Emilio Cortiñas Méndez, de la localidad lucense de Monforte de Lemos. Se hablaba de él como un fuerte delantero centro con tremenda facilidad goleadora y unas condiciones físicas muy atléticas.

En sus diez años como jugador del Lemos hizo una gran cantidad de goles, llegando a despertar el interés de los mejores clubes españoles ante la inminente creación de la Liga Española, en la que Milucho aún tardaría en debutar.
Sus opciones pasaron por incorporarse al Racing de Santander. Aquel joven atacante al que también apodaban cariñosamente "Mascota", dejaría de competir a nivel regional para incorporarse a un equipo que ya figuraba en Primera desde la creación del torneo doméstico en 1928.

A Milucho le llamaron desde Santander y no se lo pensó. Cargó su petate y se plantó en tierras cántabras para demostrar que tenía talento suficiente como para medirse con cualquier jugador de la máxima categoría española.

Se pondría a las órdenes de Paco González Galán para preparar su debut en Primera. El estreno llegaría un 10 de noviembre de 1935, en una visita a la capital española para medirse al Atlético de Madrid, que saldría vencedor por 1-0.
Aquella tarde no pudo lucir su puntería en el Metropolitano, sin embargo, no tardaría en hacer sus primeros goles... ¡y a lo grande!. Recibiendo la visita del Valencia en la siguiente jornada, los santanderinos acabarían sonrojando a la escuadra ché, que perdería en El Sardinero por 6-2. Fue el día de Milucho, que aquel día marcaría un hat-trick para deleite de la afición cántabra.

Sus goles harían que brillase de tal manera, que muchos equipos grandes tratarían de hacerse con sus servicios. Incluso llegó a ser citado para unirse a la selección española, algo que finalmente no ocurriría.

Con el Racing solamente jugaría a lo largo de aquella temporada 1935\36, la única en la que pudo medirse a equipos de primer nivel. Llegó a participar en dieciocho partidos de la Liga Española, en lo que marcó trece goles para figurar como un de los grandes realizadores del campeonato.
La temporada llegó a su fin y Milucho se fue de vacaciones. Retornó a Monforte de Lemos para estar junto a su familia, aunque no por ello dejaría de jugar al fútbol, aunque fuera prestando sus servicios de forma gratuita y solo por mantener la forma.

La de Milucho sería una de las vidas que se llevaría por delante la Guerra Civil española.

- Durante aquellas vacaciones -las últimas de su vida-, jugó para Racing de Ferrol y Deportivo de La Coruña, y mientras, muchos clubes españoles se planteaban ofrecer un buen contrato al que demostró ser uno de los mejores delanteros de la Liga Española.

Pero llegó la guerra, y con ella llegaría el final de su carrera... el final de la vida de Milucho. Al igual que muchos futbolistas, el monfortino sería movilizado para combatir en el conflicto nacional. El Racing de Santander lamentaría hasta seis muertes en el frente, vidas humanas extinguidas entre las que se hallaba la de Emilio Cortiñas, conocido deportivamente como "Milucho". Éste pereció combatiendo el 3 de octubre de 1937.

domingo, 19 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Luis?



- Defensor mítico del Deportivo de La Coruña que vivió con el equipo varios ascensos y descensos en una de las épocas más inestables del club. Luis García Mosquera jugó también para el Getafe Deportivo, con el que acabaría su carrera compitiendo por vez última en la categoría de plata.

Los medios de la época lo describían como el típico zaguero rocoso, fuerte, sacrificado y eficaz, un hombre de gran carácter que solía tirar de carisma para organizar a sus compañeros de retaguardia, en esos años en los que el fútbol sufrió un cambio más defensivo.
A muchos de mi época solo nos queda contemplar su rostro en un cromo coleccionable, leer o directamente escribir su historia, la cual comienza en la localidad lucense de Viveiro, donde nació el 13 de mayo de 1946.

Tras jugar en su Lugo natal en equipos de menor nivel, Luis se fue a La Coruña para buscar la gran oportunidad de competir de forma profesional, es por ello que se comprometió con el Deportivo, con el que se daría a conocer a finales de los sesenta.

Sus primeras oportunidades pasarían por convencer a José María Martín, quien se hallaba al mando del equipo herculino por entonces. En Primera División, la plantilla deportivista estaba compuesta por hombres con oficio como Manolete, Sertutxa, Bellod, Joanet y Loureda, entre otros.
Parece que al zaguero de veintiún años no le costaría mucho hacerse con un hueco en aquel vestuario de jugadores más experimentados que él, perfilándose como titular antes de iniciarse la temporada 1968\69.

El entrenador apostaría por Luis desde la primera jornada, pues el 15 de septiembre de 1968 saltaría al césped de La Rosaleda formando zona defensiva con Domínguez, Gaona y Madir. La expulsión de Beci perjudicaría muy poco a un Dépor que ya iba perdiendo por dos goles, misma diferencia que se mantendría al final del partido pese a que hubo más goles (3-1).

Pudo celebrar su primera victoria cuatro jornadas después, en un duelo en Riazor frente al Córdoba en el que la portería gallega permaneció imperforable para vencer por 1-0 gracias al solitario gol de Manolete.
No estuvo mal su primera campaña de blanquiazul, en la que disputó 27 partidos de Liga dejando muy buenas sensaciones pese a su juventud. En lo colectivo, el equipo coruñés se mantuvo en la categoría máxima por un año más.

Sin embargo no sería sencillo mantenerse en la élite. Pese a que Luis consiguió estabilizarse en el equipo titular, el Deportivo no competiría a buen nivel y al término del curso 1969\70 acabaría descendiendo a Segunda.

El zaguero lucense ayudaría a que la afición deportivista celebrase un rápido retorno a la máxima división, en la que competiría por dos años más, hasta volver a sufrir las consecuencias de una mala planificación, que acabaría con el equipo una vez más en Segunda en la temporada 72\73.
Aún sería peor al año siguiente, con un descenso a Segunda B, división en la que el Deportivo pasaría de forma fugaz gracias a la colaboración de jugadores experimentados como era Luis, al que ya no le quedaba mucho fútbol.

Luis vivió varios descensos como jugador del Deportivo de La Coruña.

- Con el conjunto de Riazor una vez más en Segunda, Luis ya solamente disputaría nueve partidos a las órdenes de Naya y posteriormente de Martín, quien en su día le había presentado ante la afición deportivista para debutar en Primera, una exigente competición en la que el zaguero lucense disputó un total de cien partidos exactos.

Sus números en la categoría de plata los completaría con el Getafe Deportivo, el último club de su carrera y con el que se retiró en 1977. Luis compitió en 85 encuentros de Segunda, en la que sí pudo dejar un par de goles.

viernes, 17 de abril de 2020

De cerca: Álex Rey.



- ¿Quién dijo que la vida el futbolista fuera fácil?. Al menos en los inicios no, desde luego. Muchos son los jugadores de gran calidad que se quedan atrás, después de empeñar dinero, salud y sacrificarse demasiado. Algunos incluso han priorizado este deporte ante las obligaciones rutinarias.
Alejandro Rey Lugilde sabe mucho de esto. Ha pasado por las principales canteras del fútbol gallego, gastando dinero en transporte e incluso pensiones. En el fútbol base de Deportivo, Celta y Lugo ha luchado por buscar un sueño. De momento ha conseguido jugar en Segunda División.

Pertenece al Club Deportivo Lugo, aunque pasa más tiempo jugando para el filial que con el primer equipo, que en la presente campaña 2019\20 ha llegado a contar con dos entrenadores: Eloy Jiménez y ahora Curro Torres.

Se le conoce deportivamente como Álex Rey y tiene veintiún años. Nació en la mismísima Lugo el 29 de enero de 1998. Es un centrocampista que bien puede jugar adelantado como algo más rezagado, un jugador disciplinado, luchador y con muy buen manejo del esférico. En su proceso formativo ha pulido algunas cosas.
Comenzó a jugar al fútbol en el colegio de Albeiros a partir de los cinco años, de donde posteriormente pasaría a la Comercial, antes de ingresar en la cantera de vivir su primera etapa en el Lugo.

En el club lucense estuvo hasta la categoría de infantiles, momento en el que decidiría dar un paso importante al incorporarse en la cantera del R.C. Deportivo de La Coruña, aprovechando que su hermano también probaría suerte en la ciudad herculina.

Ambos hermanos aprovecharían un taxi que les pagaba el club para, nada más salir del colegio, acudir a Abegondo para entrenar en las filas menores del equipo coruñés. Tenían tiempo para comer y poco más.
Sin embargo lo hacían encantados, a sabiendas de que tras los entrenamientos siempre llegaban a casa muy cansados. Tras un breve periodo de aprendizaje en las filas de la disciplina de Riazor, el joven Álex probaría suerte en otra curtida cantera, la del Real Club Celta.

Con quince años se marcharía a la ciudad olívica, donde se hospedaría en la pensión de Los Sauces para no tener que andar recorriendo muchos kilómetros para seguir creciendo como futbolista. Esta vez tendría que apañárselas sólo.

Después de experimentar en las dos mejores canteras de Galicia, Rey pasaría por el Somozas antes de retornar al equipo de su ciudad ya cansado de tanto viajar, aunque satisfecho de haber crecido como futbolista.
Habiendo rescindido su contrato con el Celta, y con la experiencia de haber competido en Tercera con el Somozas, el mediocampista lucense se preparaba a conciencia para afrontar un momento decisivo en su carrera, poder debutar para el primer equipo del C.D. Lugo.

Para ganarse la gran oportunidad tuvo que trabajar duro en el Polvorín, filial del club de Anxo Carro con el que destacaría para llamar la atención de Alberto Jiménez Monteagudo, quien se hallaba al mando del primer equipo tras la destitución de Javi, quien apenas había durado una docena de jornadas.

Tras jugar para las canteras de Celta y Deportivo, Álex Rey volvería al C.D. Lugo.

- Álex Rey entraría en la convocatoria definitiva para disputar un partido en El Arcángel el 14 de abril de 2019. Ante el Córdoba, los gallegos obtendrían una cómoda victoria de 0-4, y el joven debutante conseguiría debutar en Segunda División, disfrutando de diez minutos que serán inolvidables para él.

En la última jornada del campeonato 2018\19 conseguiría su primera titularidad con el equipo lucense, en una visita a Tarragona para medirse contra el Nàstic, partido que se saldó con empate a uno. Rey sigue perteneciendo al Lugo, aunque en esta campaña aún no ha dispuesto de minutos y sigue compitiendo para el Polvorín.

domingo, 12 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Manolo Buján?



- La verdad es que desconoces la existencia de jugadores hasta que descubres que muchos fueron leyendas para ciertos clubes. Manuel Buján Álvarez lo fue para el Lleida Esportiu, club al que representó durante casi toda su carrera.
Claro que yo conocí un Lleida de Primera División hace casi treinta años, mucho llovió. Eso no implica que aquel equipo al que representó este zaguero lucense fuera menos, con el que pudo llegar a competir en Segunda División, a lo más alto que pudo aspirar en su vida como deportista.

Manolo también fue entrenador y, como no, también ejerció el en la entidad ilerdense. Para iniciar su historia en el Lleida, tendremos que viajar en el tiempo aún mucho más lejos, casi a finales de los años sesenta.

Defensor fuerte y contundente que nació en Monforte de Lemos (Lugo), el 12 de mayo de 1942, sus inicios sucedieron en las filas del Club Lemos, de donde salieron muchos otros talentos del fútbol gallego.
Acabaría fichando por el Centre d'Esports Sabadell, equipo en el que no tendría sitio desde el principio, por lo que acabaría siendo utilizado como jugador de préstamo, hallando su lugar en el que sería el equipo más especial de su vida: el Lleida Esportiu.

Llegó en 1967 declarando que "venía a hacerlo lo mejor posible para poder retornar al Sabadell para poder competir en Primera", que era la competición en la que se hallaba por entonces el equipo arlequinado.

Pero, sin saberlo, Buján no volvería jamás al Sabadell, encontrando el sitio perfecto en un Lleida que buscaba algo más que competir en Segunda, aunque otra de las principales labores de la directiva sería mantenerlo en la categoría para no correr riesgos peores que lamentar.
Buján aterrizó en Lérida con una fama de defensa muy duro, un jugador capaz de desenvolverse como pivote defensivo pero con mejor rendimiento en el eje de la zaga, demarcación en la que jugaría durante el resto de su carrera.

Se puso a las órdenes de Quique Martín para debutar en la Copa del Rey, en un encuentro a domicilio ante el Xerez celebrado el 1 de octubre de 1967. El zaguero lucense jugaría todos los minutos de aquel nefasto encuentro que acabaría con una derrota por 3-0, aunque los ilerdenses darían la vuelta a la eliminatoria en la visita de los andaluces.

Una semana después se estrenaría en Segunda División contra el Nàstic de Tarragona que en su feudo mantendría con éxito una victoria por 1-2. Aquellos primeros partidos de liga serían el dramático preludio del descenso del equipo de Camp d'Esports.
Es por ello que no sería un buen año en lo colectivo, confirmándose en descenso al término de la Liga 67\68 con un Buján que disputó veintitrés encuentros sin poder celebrar goles en sus únicos pasos por la categoría de plata.

Buján ya no volvería al Sabadell. La directiva del Lleida convencería sin mucho esfuerzo al jugador, que finalmente se que daría en el conjunto azulón para todo lo que restaba de su carrera, eso sí, sin aspirar jamás a niveles superiores.

La ilusión de competir en Primera se desvaneció como el polvo por la carretera. El bueno de Manolo sabría ganarse al aficionado ilerdense en los diez años que defendió el escudo como futbolista. Se decía de él que tenía un carácter afable, noble, típico del buen gallego. Para el conjunto catalán disputaría un total de 312 partidos.

Manolo Buján jugó una década para el Lleida Esportiú (tercero de pie por la izquierda).

- Manolo Buján se retiraría en 1977, aunque nunca abandonaría la Terra Ferma. Una vez retirado, quiso probar suerte como entrenador, llegando a dirigir al equipo ilerdense en dos etapas diferentes: entre 1980 y 1982 y en la campaña 2006\07. También trabajó en el seno de la entidad como secretario técnico, así como de segundo entrenador cuando la ocasión lo requería.

Como veis, siempre representó al Lleida, tanto de futbolista como de entrenador o en los despachos. Lamentablemente no hace mucho que nos dejó, ya que falleció el 26 de marzo de 2018, a los 75 años de edad.

lunes, 6 de abril de 2020

De cerca: Sergio Cabanelas.



- Parecía que iba a ser uno de los mejores guardametas de Galicia y a día de hoy sigue sopesando seriamente retirarse del fútbol, ya más centrado en su formación profesional. Esta noche conoceremos a Sergio Rodríguez Domínguez "Cabanelas", también conocido en el ambiente deportivo simplemente como "Caba".

Este joven arquero llegó a formar parte del Real Madrid, donde se formó en sus categorías inferiores antes de fichar por el Racing de Ferrol. Sin ni siquiera haber debutado en la Segunda B española, alcanzó una gran fama como miembro de la academia merengue.
Su último club ha sido el C.D. Barco, con el que intentó superar la preocupación con sus lesiones, que son las que le han obligado a retirarse. Aún no se sabe si la retirada es segura, aunque el jugador ya parece muy convencido.

Sergio es de Monforte de Lemos (Lugo), donde nació el 25 de julio de 1994. Se trata de un cancerbero que tenía muy buenas condiciones para ocupar la portería: reflejos, habilidad y una valentía descomunal.

En su Monforte natal dio sus primeros pasos jugando para el C.D. Calasancio, en el que se labró una gran fama que se extendió hasta la capital española, lo que produjo que Cabanelas aterrizase en Madrid para fichar por el conjunto blanco.
Por entonces tenía pinta de ser una de las grandes promesas del fútbol gallego, un muchacho que empezaría fuerte en una de las canteras más complicadas del país. En ella le aguardaban seis años de mucho trabajo para alcanzar aquellos sueños anhelados por todos los futbolistas.

Desde muy pequeño se acostumbró a respirar el aroma del césped. En la entidad madridista trataría de buscar la profesionalidad, progresando por las diferentes secciones del club hasta entrar a formar parte del equipo C merengue.

Con Manolo Díaz y José Aurelio Gay de entrenadores, "Caba" esperó el momento de debutar en la categoría de bronce española, coincidiendo en el segundo filial con jugadores como Mariano, Adri Castellano, Joel Johnson, Luis Rioja y Raúl De Tomás, muchos de ellos debutantes en Primera a día de hoy.
Contó con la oposición de guardametas como Alfonso Herrero y Andrés Prieto, quienes nunca le dejarían opciones de estrenarse con el Real Madrid C a lo largo de aquella campaña 2013\14, la que acabaría en descenso.

Cabanelas aguantó en la cantera madridista hasta 2015, momento en el que aprovecharía para retornar a su Galicia natal para fichar por el Racing de Ferrol, que entonces estaba dirigido por Miguel Ángel Tena.

En el club departamental buscaría también la esperanza de estrenarse en Segunda B, ese paso impedido por el meta veterano Ian Mackay, quien no le concedió opciones para debutar con el conjunto ferrolano.
Su estancia en el club de A Malata se reduciría a chupar banquillo entrando en diversas convocatorias, pero Cabanelas ya empezaba a plantearse su futuro como futbolista, siempre acosado por las lesiones.

Tras pasar por la cantera del Real Madrid, Cabanelas se fue al Racing de Ferrol.

- Ese hombro derecho sería el gran impedimento que hizo que Sergio Cabanelas se quedase sin opciones de llegar al fútbol profesional, continuando con sus escasos pasos como futbolista jugando para modestos como el AD. Bóveda y el Centro de Deportes Barco, al que se incorporó en 2017 para darle una nueva oportunidad al fútbol.

No hace mucho que Sergio anunció que no seguiría en Valdeorras, cansado de sus lesiones y más centrado en sus oposiciones como policía local. Ese podría ser su futuro, aunque aún no se debe descartar un retorno al balompié.

jueves, 2 de abril de 2020

¿Te acuerdas de Manuel González?



- Los que somos historiadores del balompié somos conscientes de lo difícil que es desenterrar datos de futbolistas que misteriosamente pasaron al ostracismo, o más bien, jugaron en unos tiempos en los que tampoco había la facilidad de hoy en día para la búsqueda de información.
Y os puedo asegurar que este protagonista era un fuera de serie, y así lo han aclarado aquellos medios que se han ido encontrando con sus informes y testigos directos, canales como "El Progreso", el diario "Sport" y los mismos familiares del jugador.

Se llamaba Manuel González González-Couce y jugó para clubes como el Club Lemos, Atlético Tetuán, Espanyol, Mirandilla (actual Cádiz C.F.) y hasta el F.C. Barcelona, en el que jugó en una ocasión.

- No era un Luis Suárez ni el mismísimo Quique Costas, pero fue uno de los grandes defensas gallegos de su época, un jugador bravo y con mucho pundonor que sabía explotar sus mejores virtudes para eludir los constantes ataques de aquellas pobladas delanteras que se estilaban en sus años como deportista.
González nació el 30 de diciembre de 1914  en Sarria (Lugo), aunque se sentía más monfortino que otra cosa. Y es que en el Club Lemos comienza esa prometedora carrera que le llevaría a jugar un día en el Barça. Comienzos de los años treinta, y Manuel, al que apodaban "Hueche", ya destacaba en el equipo de Monforte de Lemos con diecisiete años. En este club también jugaría su hermano Luis. Fue así como el joven zaguero se daría a conocer, desde tan temprano, y solo la maldita Guerra Civil española podía frenar su proyección como futbolista.
Llegó el momento de combatir, algunos futbolistas fueron movilizados y los jóvenes se librarían de batallar, quedándose en su casa para de vez en cuando participar en torneos regionales que se improvisaban por entonces.

Terminó el conflicto bélico y Manuel González se enrolaría en el Mirandilla, por entonces en Segunda División. Para el conjunto andaluz solamente jugaría un par de partidos antes de recalar en las filas del F.C. Barcelona, al que se incorporó en 1940.

En el equipo blaugrana coincidiría con los Sospedra, Escolà, Benito y un jovencísimo Gonzalvo. Con el experimentado José Planas como entrenador, el defensor de marcado acento gallego se preparaba para debutar en la Liga Española.
Muchos se sorprendieron de sus cualidades físicas, ya que "Hueche" era un tipo muy atlético al que muchos consideraban un loco por correr y correr por la Ciudad Condal, ya que la buena forma era algo imprescindible para el lucense.

En aquel Barça de las posguerra, González tendría la oportunidad de jugar su primer partido oficial, demás de el único. El 20 de octubre de 1940, Planas decidiría alinearlo en la zaga blaugrana ante la visita del hércules a Les Corts, en un partido ciertamente vibrante que terminó con victoria barcelonista por 3-2.

González no volvería a tener más oportunidades con el conjunto catalán. Tampoco tenía equipo afiliado, por lo que la solución sería buscarse la vida en otros clubes, así que encontró acomodo en el Espanyol.
De la entidad perica saldría sin poder volver a competir en Primera División. Formó parte de aquel equipo dirigido por Patricio Caicedo en el que no hallaría oportunidades para triunfar en la élite del fútbol español, poniendo rumbo a otros clubes de menor rango.

Pasó por el Samboyano y después el Villanueva, hasta que en 1946 se comprometió con el Atlético Tetuán. Entonces compaginaría sus labores como militar tras abandonar una academia ubicada en la Diagonal de Barcelona para instalarse al otro lado del Estrecho.

Fotos de Manuel González como jugador del Club Lemos (vía Sport y El Progreso).

- En agosto de 1951 fue nombrado Policía Armada del Protectorado por Decreto Visirial. Manuel seguía haciendo deporte: footing, gimnasia y siguió jugando al fútbol ya de maneras más amaetur, concluyendo su carrera con el conjunto de Tetuán para ejercer de pleno en su cargo como militar.

En Madrid ya se jubiló, y volvería a Monforte de Lemos, aquella localidad en la que creció y en la que se convirtió en un futbolista que pudo debutar en Primera con el Barça. González falleció allí el 29 de marzo de 1997, a los 82 años de edad.

domingo, 29 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Bebel García?



- Por desgracia, fue más conocido por su fusilamiento que por su carrera deportiva. Y eso que aquellos que le vieron jugar aseguran que tenía una calidad inmensa, pero fue su valentía lo que estuvo en boca de todos, una muerte por rebeldía en la que el jugador supo morir con las botas puestas.

Se llamaba Bebel García García. Debía su nombre a August Bebel, destacado dirigente socialdemócrata alemán. Nació en Ribadeo (Lugo) en 1914, y en esa localidad costera se crió aquella familia compuesta por los padres y ocho hermanos.
A algunos de ellos les entusiasmaba el deporte. Bebel era el futbolista, mientras que France practicaba boxeo y José, atletismo y ciclismo. Pero los García-García no se quedarían por siempre en tierras lucenses, ya que el cabeza de familia había sido desterrado, por socialista, por lo que todos acabaron residiendo en el barrio de Monte Alto (A Coruña).

Precisamente, A Coruña fue una de las primeras ciudades en caer en manos de los golpistas, pero allí se instalaron y montaron un un negocio que consistía en la fabricación, distribución y venta de lejía. De ahí a que a los chicos se les apodase como "Los hermanos de la lejía".

A Bebel le llamaban "el zurdo de la lejía", pues era izquierdo tanto en la faceta política como en la balompédica. Tras cumplir con sus obligaciones en su puesto de trabajo se recreaba jugando al fútbol, y así fue como llegó a ser jugador del R.C. Deportivo de La Coruña.
Jugaba como extremo por su banda preferida pese a que el entrenador se empeñase a que ocupase el carril diestro. Varios fueron sus entrenadores hasta que el húngaro Dezső Gencsy le dirigiese en su última campaña en activo.

En aquella plantilla en la que figuraban los nombres de Triana, Francisco Reboredo, Juan Vázquez, Paradela o Waldo Botana, figuraba el de Bebel García, un chaval de veintiún años que solía actuar como revulsivo, acostumbrado a cumplir con los minutos finales de los partidos aportando frescura y desparpajo.

Aquel equipo coruñés se había acostumbrado a pelear por ascender a Primera División, compitiendo contra otros clubes de Segunda antes de que se paralizasen todas las competiciones por el estallido de la Guerra Civil.
Poco tiempo le dio a Bebel para darse a conocer. Como persona, decían que el atacante lucense era un tipo simpaticón, quizás algo infantil, pero osado, de los que iban de frente y pertenecía a las Juventudes Socialistas, además en la defensa de la ciudad tras el golpe de Estado.

Su protagonismo como futbolista no es que marcase una época, ya que Bebel solo disputó veintiocho partidos entre 1932 y 1936. Once goles adornaron su casillero anotador sin mayores alardes. Aquella campaña 1935\36 sería la última de su vida.

Tras la caída de A Coruña, fue detenido en Guitiriz junto a su hermano France cuando pretendían huir hacia Asturias. Fueron capturados por la Guardia Civil, juzgados y condenados a muerte. El hermano menor, Jaurés fue encerrado en la cárcel, pero acabaría apareciendo muerto en los alrededores de la misma.
France y Bebel permanecieron encerrados en la cárcel provincial enfrente de la Torre de Hércules, donde pasaron la noche antes de que fueran juzgados para posteriormente aguardar su ejecución final.

Bebel García falleció tras orinar delante del pelotón, como última petición antes de ser ejecutado.

- Y llegó aquel 29 de julio de 1936. Bebel García se preparaba para ser ejecutado cuando espetó en su deseo de última voluntad: "¡Un momento!". -gritó mientras se bajaba la bragueta de sus pantalones. Ni corto ni perezoso, el lucense orinó delante del pelotón de fusilamiento, y a continuación exclamo: "¡Ahora sí!".

Fueron sus últimas palabras ante el momento final de su vida, mostrando esa gallardía de la que hizo gala toda su vida y pereciendo joven ante aquella sentencia cruel, con solo veintidós años de edad. Como ya he aclarado, Jaurés y France también murieron en manos del frente franquista, mientras que José eludió la muerte, exiliándose en Sudamérica tras luchar en el frente republicano.

miércoles, 25 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Manolo Peña?



- Falleció en Ponferrada no hace muchos años, el 13 de noviembre de 2012. Tan solo tenía 46 años cuando tuvo que decir adiós a la vida, cuando no hacía más de una década que había abandonado la práctica del fútbol por completo.

Algunos lo recuerdan por los cromos de la época y otros por ser aficionados de Real Valladolid, Zaragoza, Cádiz, Ponferradina o Talavera, pues estos fueron los equipos para los que jugó Manuel Peña Escontrela.
Pero la historia del fútbol no es tan vaga de memoria con él, ya que Peña es el que que dio nombre al "Pucelazo" cuando aún no estaba Johan Cruyff en el banquillo del Nou Camp. Estaba Luis Aragonés, quien tuvo que padecer su atino goleador en una aciaga noche de fútbol para los blaugrana. El atacante gallego haría un triplete del 2-4 que le cayó al Barça.

- Aquella fue la inolvidable noche de Manolo, porque todo héroe tiene su día de gloria como este currante del área reclamaba por entonces. Fue un día histórico, en el que este ratón de área pudo lucir esas cualidades como goleador sabía aportar. Era un delantero veloz, inteligente y muy bregador, ese típico ariete de los años ochenta y noventa que ya no se estila en el balompié actual.
Nació un buen día en en Lugo (18 de diciembre de 1965). Es gallego, pero berciano de adopción, ya que creció en la localidad leonesa de Toral de los Vados, donde su familia se afincó. Lo suyo eran las financias, pero con el paso del tiempo descubriría que ese deporte por el que sentía pasión también le serviría como medio laboral. Tipo de carácter afable y siempre sonriente, Manolo creció en la cantera del Valladolid destacando en el equipo juvenil junto a "Goyo" Fonseca, otro mito del equipo pucelano con el que coincidiría años después en el primer equipo.

José Luis García Traid le llamaría para formar parte de la primera plantilla, Con la que debutaría en Primera División en una visita a Mestalla el 10 de septiembre de 1983. Aquella tarde, con apenas dieciocho años, Peña se mediría al Valencia de Paquito, en un vibrante encuentro que finalizó con 3-2 para el conjunto che.
Con aquella plantilla de los Pepe Moré, Yáñez, Pepín y Carlos Alberto Fenoy, un jovencísimo Manolo jugaría sus primeros partidos por la élite del fútbol español, en los que todavía no pudo mostrar su talento como goleador.

Anotó su primer tanto en el siguiente curso, en un partido frente al Murcia en La Condomina, gol que decidiría el partido para los suyos por 1-2. También haría gol en la Copa de la Liga, ese campeonato que antaño había conquistado con el Valladolid.

Pronto llegarían más goles y con ellos la titularidad. Afamado por su experiencia internacional con las categorías menores de la selección española, en cosa de dos temporadas dejaría siete dianas, superadas por un acierto más en la campaña 1987\88.
Y nos detenemos en aquella temporada, ya que fue en la que más veces vio portería el lucense. Pero sobre todo cabe recordar ese 2-4 en la Ciudad Condal frente al Barça de los Andoni Zubizarreta, Schuster, Migueli, Carrasco y Gary Lineker. Entre tanto crack, Peña sería el gran protagonista con su hat-trick.

No siempre defendería los colores blanquivioletas, ya que a comienzos de los noventa abandonaría la capital del Pisuerga para fichar por el Real Zaragoza. Peña continuaría jugando en Primera con el conjunto maño, aunque su rendimiento realizador se vio afectado notablemente en sus tres años como miembro de la entidad aragonesa.

Momento del Barça-Valladolid en el que Manolo Peña brilló con sus tres tantos.

- En la máxima categoría dejaría 27 goles en 188 partidos, ya que en sus siguientes destinos se iría conformando con niveles ya menores. Manolo acabaría su carrera a comienzos del nuevo siglo habiendo jugado para Cádiz, Talavera y Ponferradina.

Ya alejado del mundo del deporte, Manolo Peña se afincó en Ponferrada, donde ejerció como concejal de Deportes en el Ayuntamiento. Por desgracia, el ex-futbolista lucense padecería un cáncer que con el paso de los años apagaría su vida cuando tan solo contaba con 46 años de edad. Seguro que muchos echan de menos sus goles.

jueves, 19 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Antonio Beci?



- Fue el gol de la supervivencia durante los años sesenta y parte de los setenta, jugando para un Deportivo de La Coruña al que representó casi toda su carrera, a excepción de un breve paso por el C.A. Osasuna.
Fueron los años de inestabilidad, en las que el conjunto coruñés subía y bajaba de categoría mientras Beci trataba de hacerse un nombre en el deporte rey. Tampoco fueron buenos años para los demás equipos gallegos, salvo para el Pontevedra del "hai que roelo".

Antonio Eduardo López Beci era un delantero centro que nació el 12 de diciembre de 1943 en Lugo. Pese a su baja estatura, era un atacante que se partía la cara con todas las defensas rivales, pero sobre todo un hombre que tenía gol, y eso demostró en sus nueve años ligado al club herculino.

Comenzó a jugar al fútbol en su ciudad natal, hasta que se trasladó a La Coruña en los años sesenta para entrar a formar parte de un Deportivo que se hallaba en Primera. Antonio comenzaría jugando para el equipo filial.
Del primer equipo se encargaba el vizcaíno Otxoa, quien a la postre sería sucedido en el banquillo por el argentino Carniglia. En la plantilla se hallaban futbolistas como el peruano Montalvo, Loureda, Arcángel, Aurre, Benegas y Veloso, entre otros.

El argentino sería quien le daría sus primeros minutos en la Primera División española, en una visita a Mestalla para enfrentarse al Valencia. Beci formaría línea de ataque con Veloso y Pellicer, pero la escuadra valencianista acabaría venciendo a los gallegos por un gol obre de Vidagany.

Pese a las dificultades que pasó el equipo a lo largo de aquella campaña 1964\65, Beci contaría con ocho oportunidades en el campeonato de Liga, así como dos apariciones coperas ante Granada y Sporting de Gijón.
En su primer año como deportivista no pudo celebrar ni un solo gol. Con el equipo descendido a Segunda División, el atacante lucense acabaría jugando cedido en otros equipos, jugando para el Osasuna a lo largo del curso 1966\67.

Con el conjunto navarro demostró bastante acierto de cara al gol. A las órdenes de varios entrenadores, Antonio contaría con bastantes minutos a lo largo de su único año como rojillo, dejando trece tantos en sus 27 apariciones.

Le vino muy bien su periodo en Pamplona, lo justo para coger confianza de cara al gol y así retornar a su tierra para establecerse en un Deportivo que contaría con sus servicios de cara a la campaña 1967\68, en la que se retornó a Primera.
Para ascender fue necesario contar con los útiles servicios de Antonio Beci, quien formando un peligroso ataque con José Luis, Morilla y Loureda, marcaría un total de once goles que servirían para devolver al equipo a la élite del fútbol español.

Con el Deportivo de nuevo en Primera, Beci volvería a repetir sorprendentemente su cifra goleadora, haciendo su primer tanto en la categoría el 10 de noviembre de 1968, curiosamente ante el equipo contra el que había debutado hace casi cinco años. Aún así, el Valencia vencería en su estadios por 2-1.

En sus años con el cuadro coruñés, el delantero lucense vivió un poco de todo. Padeció cuatro descensos y dos retornos al primer nivel español, figurando como uno de los hombres-gol del equipo hasta que se fue quedando sin pólvora.

En sus años como futbolista, Beci marcó 52 goles entre Primera y Segunda División.

- Su bajón deportivo tuvo mucho que ver con el del Deportivo, que en dos nefastas campañas acabaría descendiendo a Segunda B. Ya en la temporada 1973\74, Beci no pudo hacer goles en la categoría de bronce bajo el mandato de cuatro entrenadores diferentes. A partir de ahí vendría el claro declive del club herculino.

A mediados de los setenta acabaría dejando el fútbol tras varios años representando al equipo de su tierra, dejando en su cuenta personal un total de 52 tantos en sus años compitiendo entre Primera y Segunda División.

viernes, 13 de marzo de 2020

De cerca: Alfredo Navarro "Fidi".



- Aunque el Valencia le reclamaba para ponerle a prueba de nuevo, Alfredo Navarro González "Fidi" (Viveiro-Lugo, 1993) prefirió optar por un equipo de su tierra y firmó con el Real Club Celta de Vigo un contrato de cuatro años.
El entonces cotizado mediocentro viveirense, con tan sólo quince años de edad, pasaría a formar parte de la categoría cadete de División de Honor, en la que ya había participado con el Ural Coruñés, su equipo de procedencia en el momento de recalar por el club vigués.

Sus inicios fueron en la Escuela de Fútbol de Viveiro, su localidad natal, para después pasar por todas categorías del club lucense, el C.D. Lugo y el Puerto Celeiro F.S. Su calidad con el balón en los pies era algo asombroso, fuerte como un toro y con una gran visión de juego que despertó el interés de muchos clubes en Galicia y fuera de ella.

Fidi como jugador del Celta B.
- Eran tan prometedores sus inicios, que su debut llegó antes con el primer equipo que con el Celta B, en un encuentro amistoso frente al Porriño en el Lourambal. Aquel 29 de Septiembre de 2009, varios juveniles gozarían de minutos ante el conjunto porriñés: Samuel Araújo, Jordan, Diego Torres y el propio Fidi.
Eusebio Sacristán era por entonces el entrenador del primer equipo celtiña, y como buen estudioso de canteras, no dudó en conceder oportunidades a varios jóvenes del segundo equipo y a estos cuatro muchachos juveniles que tanto llamaban la atención con tan sólo 16 años.
Todos ellos dispusieron de minutos en la segunda mitad de aquel encuentro amistoso en el también participaron jugadores de la talla de Iago Aspas, Michu, Vasco Fernandes, Yoel, Noguerol y Roberto Lago, entre otros. El partido resultó ser un baile para los pupilos de Eusebio, que se impusieron al Porriño por 0-5.

Aquel encuentro en el Lourambal sería el único de Fidi con el equipo de mayores, un partido en el que pudo mostrar ciertas habilidades ya conocidas y que le auguraban un buen futuro dentro de la disciplina olívica.

El 1 de Abril de 2010 llegaría su debut oficial como jugador del Celta B. Fue otro partido con goles, un encuentro sencillo que propiciaría el estreno del lucense con el filial celtiña a falta de tres minutos para el final. Milo Abelleira sustituiría a Pedro García para dar entrada al mediocentro juvenil quien correteó durante unos minutos por el viejo campo de Barreiro cuando los vigueses ya ganaban por 5-2 al Montañeros, resultado que se mantendría igual durante la escasa participación de Fidi en el campo.

En la campaña 2011\12 disputó tres partidos con el Celta B: dos con Fonsi Valverde en el banquillo y una con Pichi Lucas. Lástima que el equipo acabaría bajando a Tercera al final de la temporada, pues el chaval lo tenía todo a favor para entrar de lleno a formar parte de la plantilla del Celta B.

Aún así, Fidi acabó entrando a formar parte del segundo equipo en el verano de 2012, pero Lucas lo dejó fuera del equipo en varias ocasiones en la campaña 2012\13, año en el que el filial recupera la categoría.

Al centrocampista viveirense le perjudicó competir por un puesto con chavales de la talla de Levy Madinda o De Vicente, jugadores que con el tiempo acabarían contando para el primer equipo en más de una ocasión. Lo cierto es que Fidi no era un medio centro ni  tampoco un mediapunta al uso. Sus características parecían cuadrar más como interior derecho, pero Lucas no vio necesario contar con su presencia en el filial, por lo que en el mercado invernal de 2013 se marchó cedido al Rápido de Bouzas.

Finalizada la temporada 2012\13, y con el Celta B en Segunda B, el joven centrocampista parecía no contar con muchas opciones en el equipo, así que comenzó a asumir una nueva cesión, así que se unió al el C.D. As Pontes. 

Tras pasar por la cantera del Celta y As Pontes, Fidi pasó a jugar para el Boiro y Viveiro.

- Fidi buscaba volver a sentirse futbolista. Del Celta sólo le queda el grato recuerdo de aquel debut frente al Porriño en el Lourambal y poco más. Jugador versátil, capaz de jugar tanto en el centro como en las bandas e inteligente en su forma de jugar, Alfredo se desvinculó también del As Pontes al término del curso 2013\14.

Posteriormente pasó por varios equipos modestos de la comunidad gallega como el Boiro y Viveiro, hasta que retornó a As Pontes en 2017. A sus 26 años, Fidi no ha vuelto a competir en Segunda B.

lunes, 9 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Madriles?



- Gran portero de los años cincuenta y sesenta que llegó a jugar 63 partidos en Primera División. Padeció cuatro descensos con Jaén, Sporting de Gijón, Oviedo y Deportivo de La Coruña, y finalizó su carrera tras jugar para Racing de Ferrol y Avilés.

Se llamaba Rogelio Rodríguez Milo, aunque todos le conocían como "Madriles". Nació el 22 de noviembre de 1934 en Monforte de Lemos (Lugo). Dio sus primeros pasos en el Colegio de Huérfanos Ferreviarios, en Madrid. Por ello, cuando retornó a su Galicia natal algunos ya le apodaban "Madriles".
Entonces comenzó a jugar para la Ourensana, donde ya se le veían maneras de excelente guardameta, un chico con reflejos, ágil y seguro que pronto se daría a conocer en la élite del balompié nacional.

Y lo consiguió con el Deportivo, club por el que fichó cuando tuvo que cumplir con el Servicio Militar en la ciudad herculina. Allí, a las órdenes de Ángel Zubieta, y posteriormente de Villalonga, jugaría sus primeros partidos en Primera División.

Debutó para el conjunto coruñés el 13 de enero de 1957. Actuaba como suplente de Otero, pero una baja inesperada le permitiría estrenarse ante Las Palmas, en una visita del equipo canarión al estadio de Riazor.
No tuvo su tarde. El meta lucense encajaría los dos goles que le darían la victoria a los isleños por 1-2. En aquel curso 1956\57 aún tendría varias apariciones más, una en Liga ante el Athletic de Bilbao y otras tres en Copa ante Real Sociedad y Jaén.

Precisamente al conjunto andaluz se iría tras el descenso del Deportivo a Segunda. La misma suerte correría con la escuadra jienense, que perdería la categoría pese a que contó con los útiles servicios de Madriles en 19 ocasiones.

También bajaría a Segunda con el Sporting de Gijón, su siguiente destino a finales de los cincuenta. Pero allí permanecería unos años más, incluso hasta el punto de asentarse en tierras asturianas pese a no contar con la titularidad dentro del plantel rojiblanco.
En sus tres siguientes campañas compitiendo en la categoría de plata, Rogelio jugaría un total de 28 partidos sin poder ayudar al Sporting en su intentona por retornar a la máxima categoría. Sin moverse de la comunidad asturiana, Madriles se incorporaría al Real Oviedo en el verano de 1952.

Otra vez volvería a jugar en la élite, al lado de jugadores de reconocido talento como Rafael Alarcia, Sánchez Lage, Datzira, Girón y Toni Cuervo. Su mejor año como carbayón fue el segundo, en el que llegó a intervenir en 17 partidos de Liga llegando a sentar a su compañero Alarcia en el banquillo.

En su último año como oviedista estuvo relegado al banquillo, razón por la que el meta monfortino acabaría abandonando el club de Carlos Tartiere para posteriormente fichar por el Racing de Ferrol.
Tampoco gozaría de protagonismo en la entidad ferrolana, donde apenas contó para Saturnino Grech ante la competencia de arqueros como Zumalabe o Bezu. En su único año en el equipo de A Malata, Madriles no disputaría ni un partido oficial.

Madriles llegó a disputar 63 partidos en la Primera División española. 

- Tras abandonar el Racing ficharía por el Avilés, equipo con el que afrontaría sus últimos años como deportista. Se retiró a finales de los sesenta para ejercer como profesor de Educación Física en el Instituto de Bachillerato de La Calzada.

Regentó un comercio de material deportivo de gran éxito, la primera tienda deportiva de Gijón, donde Madriles se había asentado. También fue socio del ex-sportinguista Meliá, a quien le unía una gran amistad. Rogelio Rodríguez Milo falleció en Gijón en la madrugada del 7 de septiembre de 2015, tras un dificultoso proceso oncológico.

miércoles, 4 de marzo de 2020

¿Te acuerdas de Carlos Mouriz?



- Carlos Jesús Mouriz Castro llegó al Celta en un momento en el que el club comenzaría a fichar por fichar jóvenes que apenas dispusieron de oportunidades para jugar con el primer equipo. Entre algunas altas del verano de 1981, se registraron las de muchos jóvenes valores como Chango, Mina, Cue, Serrano o Mouriz. Éste último, procedente del Club Deportivo Lugo, quien firmaría por el club céltico en los últimos días del mes de junio. Nacido en Lugo, el 4 de abril de 1960, jugaba como defensor.

El Celta venía de proclamarse como brillante campeón de Segunda División B. Ya con las vacaciones de los componentes de la plantilla, directiva y técnicos planificaron la temporada 1981\82, con el objetivo de volver a meter al Celta en la división de oro española.

Mouriz ocupaba la posición de defensa, aunque también sabía desempeñar funciones como medio centro. Venía con un buen expediente de sus anteriores equipos. Se había iniciado en el Comercial, y posteriormente pasó por el Lugo, con el que destacaría por sus enormes progresos.

El Celta ya había estado interesado en el zaguero lucense, pero no había accedido a las condiciones que le ofertaban. Nada más comenzar la pretemporada, ya se registraron las primeras bajas en calidad de cesión. Noly, Sindo y Chas serían los primeros en abandonar la entidad para jugar un año como cedidos en otros destinos. Mientras la plantilla, bajo la dirección del yugoslavo Misa Pavic, se concentraría en Cabeza de Manzaneda como ya era habitual, y Mouriz se ejercitaría junto al resto del grupo.

Aquel verano se disputaron varios amistosos antes de comenzar la temporada. Los encuentros más destacados fueron el XI Trofeo de Ciudad de Vigo, el cual sirvió como presentación oficial del equipo en Balaídos. Otros partidos preparativos para la campaña 81\82 fueron el organizado en Cangas ante la selección de Honduras, y el celebrado ante el Oviedo en Ribadeo, en el Trofeo Emma Cuervo.

La mayoría de partidos amistosos disputados por los pupilos de Misa Pavic no habían ofrecido buenos resultados para esperanzar a la afición céltica de cara a la liga, pero no fue más que un falso espejismo, pues en terminado el campeonato de liga, el Celta de Vigo retornó a Primera División a lo campeón, ocupando el primer puesto en la tabla, seguido por Salamanca y Málaga. La participación de Mouriz con el Celta no pasaría más allá de hacer la pretemporada, pues el zaguero acabaría jugando en el Racing de Ferrol en calidad de cedido.

Lo cierto es que Carlos nunca llegó a jugar con el Celta en competición oficial. Muchos de aquellos jóvenes fueron desaprovechados por el club, llegando a vivir la misma suerte que nuestro protagonista de hoy.

Otra de las camisetas que vistió a lo largo de su carrera fue la de la Ponferradina, equipo al que representó en la categoría de bronce durante una campaña, participando solamente en trece partidos.
Tras una corta carrera en el fútbol modesto gallego, Mouriz inició sus primeros pasos como directivo de club, convirtiéndose en el Secretario Técnico del Club Deportivo Lugo. Desempeñó sus tareas de manera exitosa con el club lucense, y se dice que nunca destituyó a un entrenador, algo realmente loable en estos tiempos del balompié.

Carlos Mouriz es homenajeado en su etapa como jugador del C.D. Lugo.

- Su recuerdo como jugador del Celta no pasará más allá de aquella pretemporada con un equipo que tenía aires de Primera. De una forma u otra, Mouriz fue un héroe más de aquella gloriosa plantilla dirigida por el yugoslavo Pavic.

Sus números en Segunda División B fueron de 151 partidos y el único gol que marcó para el equipo de su ciudad natal. Vivió un triste descenso con el Racing de Ferrol y jamás tuvo la opción de competir en la categoría de plata. Tal vez, las grandes aspiraciones de Carlos Mouriz pasaron por seguir jugando en el Celta.

De cerca: Facundo Pellistri.

- Tuvimos la ocasión de verle en la Liga Española hasta hace muy poco, jugando para un Deportivo Alavés que descendió al final de la campaña...